Me dio un beso en la mejilla y se fue...
Lo vi subir al ascensor, cerré la puerta y me desplomé en el sillón, sentí la presión de un elefante parado en mi pecho, había un dolor que me carcomía desde muy adentro.
Lloré con bronca, odio, resentimiento, dolor por haberlo perdido, por no haber entendido las señales, por haber sido tan ilusa, por haber dejado que Federico entre e invada mi casa, mi cama, mi alma.
Con imagenes sueltas en mi cabeza, recorrí nuestro mes juntos en unos minutos, los dos fines de semana enteros en la cama amándonos, conociéndonos, inmersos en una burbuja imposible de romper. Sus miradas, las caricias, la forma en que me besaba con urgencia los labios, como me recorría el cuello plantando besos suaves, mordiscos casi imperceptibles, como me tocaba, como ardía mi piel con un sólo roce suyo, el sonido de su risa que me derretía, su perfume, los almuerzos, las largas cenas, las películas, el cine, los restaurantes, cada esquina del centro de la ciudad tenía su nombre, las historias de los libros que me regaló tenían su nombre, los edificios, cada pieza de arquitectura tenía su nombre, mi corazón tenía escrito su nombre.
No me podía engañar, no era lo mismo que con Bruno, esa relación había sido mi capricho porque no funciono nunca. Esto, sin embargo, creía que funcionaba. Nos quemaba la ropa cuando estábamos juntos, nos faltaban horas para calmar la sed de las palabras no dichas cuando nos separábamos. Todo era intenso con Federico. Realmente era una voragine en mi vida que me tenía suspendida en el aire, me era imposible poner los pies sobre la tierra.
Todo este mes era una ilusión, armada por mi imaginación macabra que no conocía límites ni fronteras. A él, no le pasaba nada. Me lo había dejado muy en claro cuando me dijo "no soy una persona que le gusten las relaciones, me gusta ir y venir cuando quiero sin dar explicaciones a nadie. Me gustas mucho, pero no te puedo dar mas que esto"
Me desconcentro por un zumbido que siento desde la mesa. Está sonando el celular. Es Gastón, miro la hora. Mierda! Hace quince minutos que ya tendría que estar en el estudio. Atiendo como puedo, y pido disculpas por el retraso.
Me voy al baño, me seco las lagrimas, me lavo la cara, me vuelvo a maquillar, busco los lentes de sol y me voy para el estudio.
A pesar del bronceado, estoy pálida, unas ojeras imposibles hacen sombra en en mis ojos hinchados y rojos, resaltan el verde, denotan cansancio, y el frío que tengo en el alma. El dolor de cabeza es ensordecedor.
Llego al estudio, con media hora de retraso, simulando una sonrisa, me sumerjo en el escritorio hasta la hora de irme. Todos preguntan si estoy bien, sonrío diciendo que si. Que sea la una, que sea la una, que sea la una es todo lo que puedo pensar.
Una y media estoy en casa, cuando veo la mesa con los restos del desayuno me vuelvo a desarmar, no puedo soportar mas el dolor de cabeza, tomo dos aspirinas, prendo el aire acondicionado de la pieza, me doy una ducha rápida y mando un mensaje a mamá para avisar que voy a dormir toda la tarde, que no me llame porque voy a desconectar el teléfono fijo y apagar el celular.
El cuerpo no me aguanta mas, me meto desnuda en la cama, la ducha no me pudo sacar la mufa que arrastré todo el día. Las lágrimas caen solas, siento escalofríos en el cuerpo y el dolor en el pecho sigue ahí, inmutable, no hay llanto que lo aplaque.
Me levanto cerca de las diez y media, supongo que en algún momento el cansancio ganó al llanto y me quedé dormida. Prendo la luz de la mesita de luz porque es la única luz que puede soportar en ese momento mi cabeza.
Enciendo el teléfono, veo la llamada perdida de mamá, y varios mensajes de las chicas. A la única que escribo es a la vieja para decirle que estoy bien, algo apurada por salir.
Apago la luz y en la oscuridad de la habitación vuelven los reproches, las imágenes de los dos, los olores, las palabras, el rechazo rotundo de anoche, la ilusión de nosotros que me jugó una mala pasada. Lo veo irse, salir por la puerta de casa y subir al ascensor, es una imagen nítida, vuelvo a sentir que se me destroza el corazón.
Me paso el fin de semana en cama, no tengo hambre, mi cuerpo no tiene fuerzas para nada, las lágrimas a estas alturas siguen cayendo por inercia, no las puedo controlar. No quiero hablar, ni ver a nadie. La tele está prendida pero no sé exactamente que están pasando, me golpean las imágenes de Federico saliendo del departamento una y otra vez, repitiendo "creo que tendríamos que tomarnos un tiempo. Pensalo el finde, hace la tuya, y si tenés ganas de seguir como hasta ahora la venimos llevando pero mas relajado estaría perfecto". La forma en que se retrajo el jueves en la cama, mis ganas de estar con él, el mes que pasamos juntos. Es una secuencia interminable. Estaba buscando el punto donde empecé a malinterpretar las cosas, cuál fue el detalle que me perdí? Que fue lo que se me escapó entre los dedos y no lo pude ver, no lo pude advertir? Porqué no me protegí? Cómo puede ser que lo quiera tanto en tan poco tiempo? Porque me cautivo de la manera que nadie supo? Cómo carajo me lo voy a sacar de la cabeza si lo tengo incrustado en la piel?
Duermo, lloro y busco respuestas donde no las hay. El domingo al medio día como un pote de yogur con cereales y es todo lo que puedo mantener en el estómago por el resto del día.
El lunes me levanto como puedo, me duele el cuerpo entero me arrastro hasta el estudio, y me sigo arrastrando el resto del día, ni siquiera me alegra el haber conseguido la promoción de una materia. Vuelvo al departamento a las cinco de la tarde. Me acuesto en la cama. Lo extraño mas de lo que me gustaría, siguiendo un impulso elimino todo lo que tenga que ver con él. Es una pendejada lo sé, pero no soporto verlo conectado en el facebook, y que no me hable, no soporto verlo en el pin del BB, ni el whatsapp, no soporto los recuerdos de él. Trato de dormir, no puedo, trato de leer, no puedo. Ni me gasto es tratar de estudiar. Me quedo mirando el techo tratando de no pensar en nada, indudablemente pensando en una sóla cosa, Federico.
Me llama Eli a las ocho para avisarme que venía a dormir conmigo esa noche. Trate de disuadirla pero fue al pedo. Me digo, voy cerca de las once, cuando terminé de hacer la maqueta para el trabajo final en grupo, te gusté o no. Supe que con eso, estaba todo dicho. No me gustaba, quería estar sola, pero no tenía muchas opciones.
Me meto en la ducha, estoy cerca de una hora abajo del chorro de agua. Cuando salgo, después de ponerme el pijama, veo tres llamadas perdidas en el celular. Un número que termina en 665, no queda duda, es Federico. Vuelvo a eliminar todo registro de él. Me meto en la cama y lloro de nuevo, se me cierra el pecho, tengo ganas de pegar, patalear, romper algo, pero el cuerpo no me responde ni para levantar un brazo.
Diez y media me levanto, voy a la cocina, abro la heladera y me fijo que carajo tengo para comer. Pan lactal, jamón, y queso. Ok, cenaremos tostados entonces.
Me pongo a armar los sándwiches y suena el timbre, levanto el celular, que estaba sin sonido, de la mesada para mirar la hora y veo dos nuevas llamadas perdidas de Federico. Dudo antes de atender el timbre. Son las once menos diez, debe ser Eli.
Atiendo el portero con la misma voz ronca que tengo desde el viernes por el llanto y el cansancio acumulado.
-Quien es?
-Soy Fede Mia, abrime - sentía y casi podía ver como la tierra se me abría a los pies, se me disparó el corazón, no podía pensar, estaba en una especie de parálisis sin poder emitir palabra alguna.
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1 de diciembre de 2014
9 de noviembre de 2012
Parte IX
Pasó un mes de ese sábado, cada día que pasa Federico me encandila un poco más.
Es un huracán, que entro en mi vida sin pedir permiso, me descolocó por completo. Por momentos, me abruman los sentimientos tan tempranos hacia él, nunca pensé sentir cosas tan fuertes en un mes de relación por alguien.
No me canso de mirarlo, besarlo, conocerlo, todo su ser es intoxicante para mi persona.
Esta semana estuvimos los dos muy complicados yo tenía los últimos parciales del cuatrimestre y el andaba complicado con algunos planos y un cliente que no le daba respiro. Fede estuvo raro desde el martes a la noche, no me llamó, y con suerte me respondía los mensajes. No insistí porque estaba muy involucrada en mis cosas, rendir y el trabajo me tenían agotada.
No nos vemos desde el domingo, estamos a jueves y lo extraño, quiero verlo, que me abrace y se vaya todo el estrés de estos días tan movidos. Por eso, quiero que hoy sea una noche especial, mañana cumplimos un mes juntos y tengo el regalo perfecto, pero el agasajo para él, empieza hoy.
Paso por el supermercado y compro un par de cosas para hacer un lomo a la pimienta con papas y espárragos salteados, de postre, helado y algo para el desayuno de mañana. Me da el tiempo para ordenar un poco el departamento, llenar la bañera con las sales que me mandó mi abuela de regalo con aroma a jazmín para despejarme de tanta rendida.
Arranco a cocinar cerca de las ocho y media, un poco de música y manos a la obra! Me pongo algo cómodo pero sexy, short de jean cortito que se le sale la tela de los bolsillos por debajo con una estampa floreada, y una remera media flojita blanca con la espalda baja. Son las diez y media y no hay noticias de Federico, lo llame y no me atiende. Hace una hora que tendría que haber estado acá. Decido no preocuparme, dejo la comida lista tapada y me siento a esperarlo. Me engancho con una serie y cuando me quiero dar cuenta ya pasó otra hora. Lo vuelvo a llamar, no me contesta. Llega a las doce menos cuarto de la noche. La comida estaba fría, yo muerta de sueño y con un humor de perros. Apenas cruza la puerta me dice en un tono medio alto.
-Hace falta que me llames tres veces? Si te dije que venía mas tarde, no entiendo para que insistís Conte hasta diez y le respondí - Me estaba preocupando, me dijiste que venías a las nueve y media, Fede- trate de hablarle con dulzura.
-Se me hizo tarde, tenía que pasar por casa a hacer unas cosas - me respondió en un tono sobrador del que hice caso omiso.
-Comemos? Tenes hambre?- le pregunto mientras me acerco para darle un beso, pero me corre la cara. Lo beso en la mejilla y lo miro confundida.
-Si, comamos, estoy cansado, cuando antes vayamos a la cama mejor.- Ok, me digo, déjalo ahí, definitivamente hoy no fue su día.
Cenamos callados en frente de la tele, en diez minutos terminó su plato. No me miraba, no me hablaba, era lo mismo que comer sola.
-Te pasa algo Fede?- le pregunto de nuevo tratando de acercarme a él cuando terminé de comer.
-No, ya te dije, estoy cansado.- me responde sin mirarme, la vista fija en una de las novelas que jamás vio.
-Bueno, anda a acostarte si queres, yo levanto esto y voy en un rato. Necesitas algo mas?- Hablo todo el tiempo tratando de conservar la calma, no quería que se eche a perder la sorpresa del fin de semana que tenía preparada.
Lo miro y por alguna razón empecé a sentir un dolor en el pecho. Algo no andaba bien, nunca me había tratado así y estaba cerrado como una ostra.
Levante los platos cabizbaja, me ayudo a levantar la mesa, y en la cocina, mientras ponía los platos en agua se me acerca por atrás me abraza, suspira y me da un beso en el cuello. Basto sólo eso para sacarme una sonrisa.
-Me voy a acostar, estoy muerto- me susurro al oído. Me di vuelta, le agarre la cara y le di un beso, el beso que había esperado toda la semana, pero no me respondió. Lo deje ir.
Ordeno un poco la cocina y voy a la pieza, Fede estaba sentado en la cama en boxer con su teléfono. Aproveche me saqué la ropa y me quedé sólo en ropa interior. Esta tarde después de rendir me di un gustito, y me compré un conjunto de lencería blanca de encaje, tanga y corpiño. Pasee por todos lados, buscando ropa, poniéndome crema en las piernas, pero el señor ni se inmutó.
Me dolió el rechazo, me dolió que ni siquiera me mirara después de una semana, que no haya respondido el beso en la cocina, que no pueda dejar sus quilombos de lado un rato para relajarse conmigo. Yo lo necesitaba, necesitaba sus besos, sus abrazos, que me mime un rato, que me desenchufe del mundo como solo él podía hacerlo.Acaso a él no le pasaba lo mismo? Para que vino entonces?
Me di por vencida y me puse el pijama menos sexy que encontré. Me acuesto en la cama, esperando con ansias nuestra cucharita, pero no hubo caso. A penas entre a la cama, se dio vuelta para el otro lado. Hice un último intento de contacto físico, lo abrazo, le acaricio la espalda, pero no se mueve.
-Que duermas bien gordo - le digo y se me reflejo el dolor y el cansancio en la voz. Nunca me respondió.
Eran las tres y media de la mañana y yo estaba con los ojos abiertos de par en par. Fede dormía profundamente al lado mio, todavía dandome la espalda. Prendí la lamparita de mi mesita de luz y me puse a leer, pero sin prestar atención realmente. No entiendo que le pasa a Federico, qué hice mal? Me zarpé? Soy una pesada? No tenía ganas de verme después de tantos días? Porqué me sentía tan mal? Había estado planeando esta noche y el fin de semana desde hace unos días, yo moría por verlo, me hacía falta él. Ni siquiera disfrutamos la comida. Me estoy enroscando al pedo, lo sé. Basta Mía! me grita mi inconsciente con cara enojada. Sos una pesada, lo estas ahogando al pobre chico.
Cuando por fin cerre los ojos, suena el despertador. Me lo había puesto cuarenta minutos antes para hacernos el desayuno y cambiarme tranquila. Me levanto despacio sin hacer ruido voy a la cocina, hago unas mafaldas en el microondas, café y jugo de naranja exprimido para los dos. Después voy al baño social, no quería entrar al que tengo en suite con mi pieza para no despertarlo, me acomodo los rulos, me lavo la cara, los dientes, me maquillo un poco mas que el común de los días y me cambio. Me miro en el espejo y me di cuenta que esta iba a ser la primera vez que iba tan bien arreglada al estudio. Pollera pencil de broderie en un tono rosa pastel, camisa musculosa negra por dentro y zapatos altos negros. Si con esto no me mira y se derrite, quiere decir que algo anda muy mal. Salgo del baño. voy directo a la pieza, Fede estaba en el baño con la puerta cerrada. Aprovecho y me pongo algo de perfume. Cuando sale me mira algo perplejo.
-Buen día- le digo sonriendo y acercándome hacia él y besándolo rápido. Quería tantear con que humor se había levantado hoy.
-Hola.- Me dijo con mala cara y en un tono muy seco.
- Hice el desayuno, cuando termines de cambiarte vení al comedor que tengo una sorpresa para vos.- otra vez hablaba con dulzura y por dentro contaba hasta un millón para no mandarlo a la mierda. Porque tenía esa reacción tan tosca conmigo?
-Bueno, ahora voy.
Estaba esperando sentada en la mesa del comedor con el desayuno y las entradas para ver un banda, algo nueva, local que a él lo tenían loco desde hace unos meses, según me contó. Justo hoy iban a tocar en un pub cerrado al público y no podía desperdiciar la oportunidad de regalárselas.
Se sienta, mira las entradas, me mira a mi, le sonrio, él sigue con su cara de pocos amigos, y no me lo banco mas así que intervengo.
-Son para esta noche, sé que te gusta la banda y estaría bueno que vayamos a verla juntos. - Federico seguía sin reaccionar, entonces seguí con mi discurso - Te extrañé estos días - busco agarrarle la mano que tenía sobre la mesa pero cuando se da cuenta de mis intenciones la baja a su regazo - Quería que pasemos un tiempo juntos - él seguía inmutable. Me dio bronca toda la situación, pero volví a tragarme mi orgullo y segui hablando. - No sé que te pasa Fede, desde ayer estas raro, anoche tenía muchas ganas de verte, cociné, me compré el conjunto de esa tanga ridículamente chica para vos, hoy me levanté, nos hice el desayuno, porque quiero que estemos bien, no me gusta verte así, y si no hablas no se que te pasa- Todo fue en un tono muy dulce casi en un suspiro, no quería que suene como a reproche. Él, ni siquiera me miraba, tomaba café, miraba el teléfono, yo esperaba sentada con un nudo en la garganta.
Hasta que después de lo que a mi me parecieron horas dijo
-No puedo ir hoy, esta tarde me voy de viaje con los chicos, vuelve el lunes a la mañana. Invita a alguna de tus amigas, o decime cuanto te salieron las entradas y te devuelvo la plata. - Lo dijo en un tono tan seco y con tanto desdén que me hirvió la sangre. No me pude contener mas.
-QUE? que te vas de viaje? Y cuando me ibas a decir?- y si, eso sonó como reproche, y lo era. Levanto la vista y me miro fijo antes de hablar y sin que se le mueva un pelo me dijo
- Mira Mía, creo que vos te estás tomando esto muy a pecho, yo te dije, no soy una persona que le gusten las relaciones, me gusta ir y venir cuando quiero sin dar explicaciones a nadie. Me gustas mucho, pero no te puedo dar mas que esto. Creo que habría que descontracturar un poco la relación. Yo me siento sofocado con vos dando vuelta todo el día. Por ahí vos creíste que esto iba a ser exclusivo entre los dos y yo ahora no estoy buscando eso, estuve solo mucho tiempo y no creo poder perder mi independencia ahora. No sé, la pasamos muy bien juntos, pero yo nunca voy a hacer las típicas cosas de novio. Ayer estuve con cara de orto porque sabía que hoy me ibas a saltar con todos estos planteos, que no tengo ganas de barcarmelos. Y vine porque no me parecía que este bueno aclarar estas cosas por teléfono, pero en serio creo que tendríamos que tomarnos un tiempo. Pensalo el finde, hace la tuya, y si tenés ganas de seguir como hasta ahora la venimos llevando pero mas relajado estaría perfecto.
Yo lo miraba atónita, no podía creer que esas palabras estaban saliendo de su boca. Dónde quedo el Federico divertido, sexy, romántico que me despertaba todos los días con un café, un beso o un mensaje, él que me decía que era lo mejor que le había pasado en mucho tiempo. Esta bien, nunca hablamos de amor, pero yo estaba segura que lo quería, que haría casi cualquier cosa por él. Entonces, toda la información, todo lo que me dijo, la situación en sí me retrotrajo a un año atrás, me golpeó como un tren bala, escuchaba cómo repetía las palabras de Bruno, una y otra vez. MIERDA cómo dolía eso, sentirme, de nuevo, una idiota por no saber interpretar las señales, sentirme usada, denigrada. Se me hizo imposible controlar el nudo en la garganta y empezaron a caer los lagrimones mientras trataba de articular algún tipo de respuesta en mi mente.
No lo podía mirar, mi cara delataba la tristeza que tenía, el dolor que me sofocaba el pecho, porque sabía que no me podía conformar de nuevo, sabía que merecía mas, sabía que no iba a tolerar verlo con otras chicas. Fue casi palpable el momento en que se me estrujó el corazón, pero no había vuelta atrás. Lo de Bruno me costó muchísimo superarlo, no iba a pasar por lo mismo. Pensé en mi, me tenía que proteger mejor esta vez. Hable casi entre susurros, con la voz apagada
-Si, definitivamente malinterprete todas las señales- hice una pausa, tome aire, busque tranquilizarme y lo mire a los ojos, su expresión seguía igual, todo le daba lo mismo. Puse una pantalla y saque fuerzas de donde no tenía para dejar de llorar. Con voz mas firme le dije- el tema es que yo te quiero, y no me voy a bancar otra vez pasar por la misma mierda que hace unos años. No me voy a tomar el finde para pensar nada, porque sé lo que quiero y evidentemente no es lo mismo que queres vos. Así que podes hacer la tuya, tener tu independencia todo lo que quieras, yo no te voy a escribir ni llamar más porque si lo hago voy a terminar lastimada, enredándome en una relación que por lo visto tenía fecha de caducidad desde que arrancamos- baje la mirada, porque otra vez no podía soportar verlo.- me hubiera gustado que me digas que te estaba sofocando- volvi al susurro porque me quebraba en mil pedazos, volvieron las lagrimas- me deje llevar por vos y toda tu vorágine, hasta planee este finde juntos, porque te vuelvo a decir te quiero. Y en definitiva eso es lo que mas me duele, que no hayas tenido los huevos suficientes para decirme las cosas como eran, porque esto lo hicimos de a dos, vos también me llamabas para decirme que tenías ganas de verme y demás.- en ese momento deje de llorar y me consumió la bronca, el odio- La puta madre! -digo con fuerza-fuiste vos el que empezó todo este jueguito, te acordas? - le dije mirándolo fijo, él sólo asintió. En un segundo de lucidez mire el reloj y le dije con voz ronca y firme - Creo que mejor te vas, yo tengo que ir al estudio y no quiero llegar tarde. No me llames, ni me busques, no estoy para juegos pelotudos.- Me levante, me seque las lágrimas que me habían quedado en la cara, y le abrí la puerta del departamento con el corazón en la mano. A él se lo veía sereno, se levanto de la silla, y se acerco despacio a la puerta.
-En serio Mia que no quería que terminaran así las cosas, pero no puedo ser para vos alguien que no soy- me susurro en el oído, me dio un beso en la mejilla y se fue.
Esta semana estuvimos los dos muy complicados yo tenía los últimos parciales del cuatrimestre y el andaba complicado con algunos planos y un cliente que no le daba respiro. Fede estuvo raro desde el martes a la noche, no me llamó, y con suerte me respondía los mensajes. No insistí porque estaba muy involucrada en mis cosas, rendir y el trabajo me tenían agotada.
No nos vemos desde el domingo, estamos a jueves y lo extraño, quiero verlo, que me abrace y se vaya todo el estrés de estos días tan movidos. Por eso, quiero que hoy sea una noche especial, mañana cumplimos un mes juntos y tengo el regalo perfecto, pero el agasajo para él, empieza hoy.
Paso por el supermercado y compro un par de cosas para hacer un lomo a la pimienta con papas y espárragos salteados, de postre, helado y algo para el desayuno de mañana. Me da el tiempo para ordenar un poco el departamento, llenar la bañera con las sales que me mandó mi abuela de regalo con aroma a jazmín para despejarme de tanta rendida.
Arranco a cocinar cerca de las ocho y media, un poco de música y manos a la obra! Me pongo algo cómodo pero sexy, short de jean cortito que se le sale la tela de los bolsillos por debajo con una estampa floreada, y una remera media flojita blanca con la espalda baja. Son las diez y media y no hay noticias de Federico, lo llame y no me atiende. Hace una hora que tendría que haber estado acá. Decido no preocuparme, dejo la comida lista tapada y me siento a esperarlo. Me engancho con una serie y cuando me quiero dar cuenta ya pasó otra hora. Lo vuelvo a llamar, no me contesta. Llega a las doce menos cuarto de la noche. La comida estaba fría, yo muerta de sueño y con un humor de perros. Apenas cruza la puerta me dice en un tono medio alto.
-Hace falta que me llames tres veces? Si te dije que venía mas tarde, no entiendo para que insistís Conte hasta diez y le respondí - Me estaba preocupando, me dijiste que venías a las nueve y media, Fede- trate de hablarle con dulzura.
-Se me hizo tarde, tenía que pasar por casa a hacer unas cosas - me respondió en un tono sobrador del que hice caso omiso.
-Comemos? Tenes hambre?- le pregunto mientras me acerco para darle un beso, pero me corre la cara. Lo beso en la mejilla y lo miro confundida.
-Si, comamos, estoy cansado, cuando antes vayamos a la cama mejor.- Ok, me digo, déjalo ahí, definitivamente hoy no fue su día.
Cenamos callados en frente de la tele, en diez minutos terminó su plato. No me miraba, no me hablaba, era lo mismo que comer sola.
-Te pasa algo Fede?- le pregunto de nuevo tratando de acercarme a él cuando terminé de comer.
-No, ya te dije, estoy cansado.- me responde sin mirarme, la vista fija en una de las novelas que jamás vio.
-Bueno, anda a acostarte si queres, yo levanto esto y voy en un rato. Necesitas algo mas?- Hablo todo el tiempo tratando de conservar la calma, no quería que se eche a perder la sorpresa del fin de semana que tenía preparada.
Lo miro y por alguna razón empecé a sentir un dolor en el pecho. Algo no andaba bien, nunca me había tratado así y estaba cerrado como una ostra.
Levante los platos cabizbaja, me ayudo a levantar la mesa, y en la cocina, mientras ponía los platos en agua se me acerca por atrás me abraza, suspira y me da un beso en el cuello. Basto sólo eso para sacarme una sonrisa.
-Me voy a acostar, estoy muerto- me susurro al oído. Me di vuelta, le agarre la cara y le di un beso, el beso que había esperado toda la semana, pero no me respondió. Lo deje ir.
Ordeno un poco la cocina y voy a la pieza, Fede estaba sentado en la cama en boxer con su teléfono. Aproveche me saqué la ropa y me quedé sólo en ropa interior. Esta tarde después de rendir me di un gustito, y me compré un conjunto de lencería blanca de encaje, tanga y corpiño. Pasee por todos lados, buscando ropa, poniéndome crema en las piernas, pero el señor ni se inmutó.
Me dolió el rechazo, me dolió que ni siquiera me mirara después de una semana, que no haya respondido el beso en la cocina, que no pueda dejar sus quilombos de lado un rato para relajarse conmigo. Yo lo necesitaba, necesitaba sus besos, sus abrazos, que me mime un rato, que me desenchufe del mundo como solo él podía hacerlo.Acaso a él no le pasaba lo mismo? Para que vino entonces?
Me di por vencida y me puse el pijama menos sexy que encontré. Me acuesto en la cama, esperando con ansias nuestra cucharita, pero no hubo caso. A penas entre a la cama, se dio vuelta para el otro lado. Hice un último intento de contacto físico, lo abrazo, le acaricio la espalda, pero no se mueve.
-Que duermas bien gordo - le digo y se me reflejo el dolor y el cansancio en la voz. Nunca me respondió.
Eran las tres y media de la mañana y yo estaba con los ojos abiertos de par en par. Fede dormía profundamente al lado mio, todavía dandome la espalda. Prendí la lamparita de mi mesita de luz y me puse a leer, pero sin prestar atención realmente. No entiendo que le pasa a Federico, qué hice mal? Me zarpé? Soy una pesada? No tenía ganas de verme después de tantos días? Porqué me sentía tan mal? Había estado planeando esta noche y el fin de semana desde hace unos días, yo moría por verlo, me hacía falta él. Ni siquiera disfrutamos la comida. Me estoy enroscando al pedo, lo sé. Basta Mía! me grita mi inconsciente con cara enojada. Sos una pesada, lo estas ahogando al pobre chico.
Cuando por fin cerre los ojos, suena el despertador. Me lo había puesto cuarenta minutos antes para hacernos el desayuno y cambiarme tranquila. Me levanto despacio sin hacer ruido voy a la cocina, hago unas mafaldas en el microondas, café y jugo de naranja exprimido para los dos. Después voy al baño social, no quería entrar al que tengo en suite con mi pieza para no despertarlo, me acomodo los rulos, me lavo la cara, los dientes, me maquillo un poco mas que el común de los días y me cambio. Me miro en el espejo y me di cuenta que esta iba a ser la primera vez que iba tan bien arreglada al estudio. Pollera pencil de broderie en un tono rosa pastel, camisa musculosa negra por dentro y zapatos altos negros. Si con esto no me mira y se derrite, quiere decir que algo anda muy mal. Salgo del baño. voy directo a la pieza, Fede estaba en el baño con la puerta cerrada. Aprovecho y me pongo algo de perfume. Cuando sale me mira algo perplejo.
-Buen día- le digo sonriendo y acercándome hacia él y besándolo rápido. Quería tantear con que humor se había levantado hoy.
-Hola.- Me dijo con mala cara y en un tono muy seco.
- Hice el desayuno, cuando termines de cambiarte vení al comedor que tengo una sorpresa para vos.- otra vez hablaba con dulzura y por dentro contaba hasta un millón para no mandarlo a la mierda. Porque tenía esa reacción tan tosca conmigo?
-Bueno, ahora voy.
Estaba esperando sentada en la mesa del comedor con el desayuno y las entradas para ver un banda, algo nueva, local que a él lo tenían loco desde hace unos meses, según me contó. Justo hoy iban a tocar en un pub cerrado al público y no podía desperdiciar la oportunidad de regalárselas.
Se sienta, mira las entradas, me mira a mi, le sonrio, él sigue con su cara de pocos amigos, y no me lo banco mas así que intervengo.
-Son para esta noche, sé que te gusta la banda y estaría bueno que vayamos a verla juntos. - Federico seguía sin reaccionar, entonces seguí con mi discurso - Te extrañé estos días - busco agarrarle la mano que tenía sobre la mesa pero cuando se da cuenta de mis intenciones la baja a su regazo - Quería que pasemos un tiempo juntos - él seguía inmutable. Me dio bronca toda la situación, pero volví a tragarme mi orgullo y segui hablando. - No sé que te pasa Fede, desde ayer estas raro, anoche tenía muchas ganas de verte, cociné, me compré el conjunto de esa tanga ridículamente chica para vos, hoy me levanté, nos hice el desayuno, porque quiero que estemos bien, no me gusta verte así, y si no hablas no se que te pasa- Todo fue en un tono muy dulce casi en un suspiro, no quería que suene como a reproche. Él, ni siquiera me miraba, tomaba café, miraba el teléfono, yo esperaba sentada con un nudo en la garganta.
Hasta que después de lo que a mi me parecieron horas dijo
-No puedo ir hoy, esta tarde me voy de viaje con los chicos, vuelve el lunes a la mañana. Invita a alguna de tus amigas, o decime cuanto te salieron las entradas y te devuelvo la plata. - Lo dijo en un tono tan seco y con tanto desdén que me hirvió la sangre. No me pude contener mas.
-QUE? que te vas de viaje? Y cuando me ibas a decir?- y si, eso sonó como reproche, y lo era. Levanto la vista y me miro fijo antes de hablar y sin que se le mueva un pelo me dijo
- Mira Mía, creo que vos te estás tomando esto muy a pecho, yo te dije, no soy una persona que le gusten las relaciones, me gusta ir y venir cuando quiero sin dar explicaciones a nadie. Me gustas mucho, pero no te puedo dar mas que esto. Creo que habría que descontracturar un poco la relación. Yo me siento sofocado con vos dando vuelta todo el día. Por ahí vos creíste que esto iba a ser exclusivo entre los dos y yo ahora no estoy buscando eso, estuve solo mucho tiempo y no creo poder perder mi independencia ahora. No sé, la pasamos muy bien juntos, pero yo nunca voy a hacer las típicas cosas de novio. Ayer estuve con cara de orto porque sabía que hoy me ibas a saltar con todos estos planteos, que no tengo ganas de barcarmelos. Y vine porque no me parecía que este bueno aclarar estas cosas por teléfono, pero en serio creo que tendríamos que tomarnos un tiempo. Pensalo el finde, hace la tuya, y si tenés ganas de seguir como hasta ahora la venimos llevando pero mas relajado estaría perfecto.
Yo lo miraba atónita, no podía creer que esas palabras estaban saliendo de su boca. Dónde quedo el Federico divertido, sexy, romántico que me despertaba todos los días con un café, un beso o un mensaje, él que me decía que era lo mejor que le había pasado en mucho tiempo. Esta bien, nunca hablamos de amor, pero yo estaba segura que lo quería, que haría casi cualquier cosa por él. Entonces, toda la información, todo lo que me dijo, la situación en sí me retrotrajo a un año atrás, me golpeó como un tren bala, escuchaba cómo repetía las palabras de Bruno, una y otra vez. MIERDA cómo dolía eso, sentirme, de nuevo, una idiota por no saber interpretar las señales, sentirme usada, denigrada. Se me hizo imposible controlar el nudo en la garganta y empezaron a caer los lagrimones mientras trataba de articular algún tipo de respuesta en mi mente.
No lo podía mirar, mi cara delataba la tristeza que tenía, el dolor que me sofocaba el pecho, porque sabía que no me podía conformar de nuevo, sabía que merecía mas, sabía que no iba a tolerar verlo con otras chicas. Fue casi palpable el momento en que se me estrujó el corazón, pero no había vuelta atrás. Lo de Bruno me costó muchísimo superarlo, no iba a pasar por lo mismo. Pensé en mi, me tenía que proteger mejor esta vez. Hable casi entre susurros, con la voz apagada
-Si, definitivamente malinterprete todas las señales- hice una pausa, tome aire, busque tranquilizarme y lo mire a los ojos, su expresión seguía igual, todo le daba lo mismo. Puse una pantalla y saque fuerzas de donde no tenía para dejar de llorar. Con voz mas firme le dije- el tema es que yo te quiero, y no me voy a bancar otra vez pasar por la misma mierda que hace unos años. No me voy a tomar el finde para pensar nada, porque sé lo que quiero y evidentemente no es lo mismo que queres vos. Así que podes hacer la tuya, tener tu independencia todo lo que quieras, yo no te voy a escribir ni llamar más porque si lo hago voy a terminar lastimada, enredándome en una relación que por lo visto tenía fecha de caducidad desde que arrancamos- baje la mirada, porque otra vez no podía soportar verlo.- me hubiera gustado que me digas que te estaba sofocando- volvi al susurro porque me quebraba en mil pedazos, volvieron las lagrimas- me deje llevar por vos y toda tu vorágine, hasta planee este finde juntos, porque te vuelvo a decir te quiero. Y en definitiva eso es lo que mas me duele, que no hayas tenido los huevos suficientes para decirme las cosas como eran, porque esto lo hicimos de a dos, vos también me llamabas para decirme que tenías ganas de verme y demás.- en ese momento deje de llorar y me consumió la bronca, el odio- La puta madre! -digo con fuerza-fuiste vos el que empezó todo este jueguito, te acordas? - le dije mirándolo fijo, él sólo asintió. En un segundo de lucidez mire el reloj y le dije con voz ronca y firme - Creo que mejor te vas, yo tengo que ir al estudio y no quiero llegar tarde. No me llames, ni me busques, no estoy para juegos pelotudos.- Me levante, me seque las lágrimas que me habían quedado en la cara, y le abrí la puerta del departamento con el corazón en la mano. A él se lo veía sereno, se levanto de la silla, y se acerco despacio a la puerta.
-En serio Mia que no quería que terminaran así las cosas, pero no puedo ser para vos alguien que no soy- me susurro en el oído, me dio un beso en la mejilla y se fue.
7 de noviembre de 2012
Parte VIII
La cama no puede estar tan cómoda. Me bajo el cansancio de un domingo de idas y vueltas. Me suena el celular y hago un esfuerzo gigante para abrir los ojos.
"Te veo mañana bonita, me encantó la sesión de besos que tuvimos hoy. Descansa y soña conmigo."
Al ratito me llega otro: Va a estar todo bien, date tiempo, si necesitas hablar yo estoy acá, si te sentís sola avisame que me muero por una cucharita con vos ;)" Inmediatamente se me dibuja la sonrisa en la cara, le contesto antes de quedarme dormida "Gracias por escucharme, no quería ser un clavo esta noche pero me salió así, no veo la hora de verte mañana. Pd. A mi tmb me encantó la sesión de besos!!!"
El lunes salgo cerca de la una y cuarto, él está esperando en el auto, me toca bocina y subo.
-Cómo estas bonita? Como arranco tu semana?
-Odio los lunes- le digo suspirando y le doy un beso rápido.
-Yo también los odio, pero el mío ahora está mejorando. - sonrio, me agarra la cara y me besa como corresponde. Mi panza parece una jaula de mariposas.
Almorzamos en un bar del centro, el tenía que volver a la oficina y yo tenía clases así que fue medio rápida la cosa. El miércoles merendamos juntos, lo invité a casa a tomar el té, tenía las horas contadas antes de ir al gimnasio y era la excusa perfecta para no pasara nada mas que otra sesión de besos. Le gustó el departamento, y me hizo prometer que el fin de semana yo tenía que conocer el de él, cena y película incluida eran los planes. El jueves nos encontramos en el after office, no hubo demostraciones afectivas en público, después me trajo hasta casa. Esos días estuvimos hablando de tomarnos las cosas con mucha calma, ir conociéndonos de a poco, y sabíamos que si había caricias en frente de mis jefes, sus amigos, las cosas iban a tomar otro ritmo.
El viernes no nos vimos, yo salí en una noche exclusiva de chicas, después de hacer la previa en casa fuimos a una fiesta que organizaban un grupo de chicos que juegan al rugby y estaban juntando plata para un viaje no sé dónde. Me hacía falta una salida sola de chicas, nos divertimos como locas y nos quedamos hasta la última canción.
La semana había pasado volando, hablamos todos los días con Fede, mensajes, llamadas, cada vez que lo veía o lo escuchaba me gustaba más.
Entre las charlas, surgió el tema de los ex, el me dijo que realmente se sentía cómodo así, no le gustan los rótulos a las cosas, no cree poder ser el típico novio, yo todavía tenía mis serias dudas respecto de eso. Volví a hablar de Bruno, mi ex, repetí las mismas palabras que en la cena del domingo, en su momento él me hizo dudar de mi, de lo que era, lo que soy, lo que buscaba y hacía donde iba. Bruno me quebró por completo, yo quería más y él no supo o tal vez no quiso dármelo. Al fin y al cabo, todo se reducía a la incompatibilidad, eramos muy distintos y en su momento me supe conformar con lo poco que me daba, para darme cuenta con el tiempo que no alcanzaba, no era suficiente, merecía mas que las migajas que me tiraba. No iba a permitir denigrarme de nuevo de esa manera, esa era mi promesa.
Me levanto sobresaltada, los nervios me van a consumir hasta la noche, es LA noche, y a este tipo la verdad tengo ganas de comérmelo como un bombón de dulce de leche.
Me felicito a mi misma por haber vuelto anoche y tomar litro y medio de agua antes de dormir, si no, la resaca hoy, no me iba a dar respiro.
Tere en mano y nos tiramos a tomar sol con Eli, repasamos un poco la noche, nos reímos de lo huevonas que podemos llegar a ser, me hago los pies y las manos, me doy retoques depilatorios, elijo la ropa con Eli antes que se vaya
En algún momento se pasó la tarde porque ya son las ocho de la noche. Me entro a bañar y me tomo por lo menos una hora, tengo que estar en lo de Fede a las diez, suspiro para tranquilizarme.
Exfoliante, jabón líquido, un mini baño de crema para el pelo y la crema hidratante post baño hacen magia en mi piel y pelo.
Me pongo una camisa de jean arremangada y shorcitos de jean también, cinto fino de animal print, plataformas de gamuza bordo y cartera del mismo color. Salgo de casa a las diez menos cuarto. Soy bastante fanática de la puntualidad. Siento que la segunda guerra mundial tenía lugar en mi panza en ese preciso momento.
Salgo del remis, toco el timbre y me temblaba la mano, volví a respirar profundo para calmarme.
Me abre con el portero eléctrico y subo. Me doy como siempre una última mirada y el visto bueno en el ascensor.
La puerta estaba abierta de par de en par cuando llego al piso diecisiete
-Pasa, estoy en la cocina- escuche la voz que venía de adentro y no pude evitar sonreir, por los nervios, la ansiedad, las ganas de verlo, para ese momento era un manojo de emociones.
-Permiso- le digo algo tímida
Entre, pase por el comedor, al lado estaba la cocina y enfrente un living bastante grande, el comedor estaba cerrado con un vetanal que abarcaba toda la pared desde el piso hasta el techo, que dejaba ver una terraza espectacular. WOW pense en ese momento, el departamento es gigante para que viva solo, y la decoración no esta nada mal. No había paredes que separen los ambientes, pero la distribución de los muebles marcaba bien cada sector, era todo pisos de madera oscura plastificada, menos la cocina que era era un cuadrado de cemento alisado. Muy moderno, muy masculino, muy Federico.
Me acerque despacio a él mientras recorría con la vista el departamento. Él sale de atrás del desayunador que estaba en el medio de la cocina, en ese caso lo usaba como mesada para cortar unas cosas, se me acerca con los ojos brillantes y una sonrisa que podía derretir al glaciar mas compacto.
-Hola- me dice, me agarra por la cintura y me da un beso que me deja sin habla y sin aliento, con las ideas algo descolocadas.
-Que buen recibimiento el tuyo- le digo mientras lo abrazo.
-Me imagino que venís con hambre porque estoy cocinandote hace tres horas.
- Si, sabes que siempre tengo hambre - le digo sonriendo, con la voz mas seductora que me salio en ese momento.
Me agarra de la mano y me lleva al otro lado del desayunador.
-Que vamos a comer? - le pregunto
- Pollo con salsa de champignon con papas, y cuando te muestre el postre te morís.- lo dice todo sintiendose muy orgulloso de él mismo. Es imposible que no le sonria.
- Cena con postre incluido? Pero si sos el perfecto caballero- le digo mientras le doy un golpecito en el hombro.
- Por supuesto que sí, un caballero que sólo sabe cocinar esto para impresionar así que no pidas mucho mas- Nos reimos los dos.
- Con que me hagas un asado de vez en cuando ya soy mas que feliz - le digo todo con dulzura y lo beso en la mejilla.
Me abraza - Estás hermosa como siempre - me dice mirándome fijo a los ojos. Cualquiera podía percibir la tensión sexual que había. Yo ya estaba preparada para cenar mas tarde y pasar a la cama directo, pero los planes de él eran otros porque me suelta y me dice
-Vamos a la terraza, esta divino afuera, hice una picada.
Cenamos, hablamos, tomamos un vino riquisimo. Cuando terminamos de comer el pollo con papas ya me había olvidado que había hecho un postre, lo quería a él, la atmósfera se iba calentando cada vez mas.
Recogimos la mesa, y cuando dejé la copa en la mesada de la cocina, saca un boul con mouse de chocolate del freezer. Increíble! El chocolate me puede, no hay forma que diga que no ahora.
- Miramos una peli con el postre?- me pregunta en un tono inocente mientras buscaba compoteras y cucharitas de postre.
En el living hay un sillón de cuero negro de tres cuerpos y un LED de cuarenta y dos pulgadas, de nuevo, imposible decirle que no. Asentí despacio y dibuje mi mejor sonrisa. Llevamos las compoteras, el vino y las copas y las dejamos en la mesita ratona del living.
- Qué vamos a ver? le pregunto.
- Sorpresa- me dice riéndose.
-Otra mas? - mientras el ponía el dvd yo me acomodaba en el sillón.
Se sentó al lado mio, agarro su compotera y empezamos a comer mientras arrancaba la pelicula.
Yo le había comentado al pasar en alguna de las salidas que tenía ganas de ver "El padrino" era un clásico que no había tenido el placer de disfrutar. Y si, fue realmente una sorpresa cuando vi exactamente ese título en la tele.
-Y que buena sorpresa - le digo mientras le doy un beso en la mejilla. - Esto, también fue una sorpresa- le digo levantando un poco la compotera - No te hacía de gran chef, pero superaste mis expectativas - digo en tono de broma guiñándole el ojo.
- Bueno, me alegro que haya gustado, me encanta que hayas venido.
En los diez primeros minutos de la película, termine de comer el postre y volví a dejar la compotera en la mesita, él hizo lo mismo, intente prestar atención a lo que pasaba en la pantalla gigante que tenía adelante mio, pero las ganas que tenía de saltar al hombre sentado al lado mío lo superaba en creces.
De repente sentí un escalofrío, levanté la vista y vi que Federico me estaba mirando. Me sonríe se me acerca y me susurra - Te quedo un poco de chocolate acá- se acerca mas y me besa la comisura de los labios. No me podía mover. Ardía con solo un roce de sus labios.
Me miro a los ojos, me agarro la cara con las manos, con los pulgares me acariciaba los labios, se acerco tan lento que dolia, no podía aguantar mis ganas de besarlo, asi que acorte la poca distancia que nos quedaba y lo bese, con pasión, como si fuera mi razón de respirar, de existir.
Sin darme cuenta, lo tenía encima mio, besándome el cuello, mordiéndome muy suavecito el lóbulo la oreja, sentía su corazón y la respiración acelerada.
Nos estábamos descubriendo de a poquito, saboreandonos, soltando las ganas contenidas que teníamos desde hace una semana.
Fue mágico sentir piel contra piel. Fue mágico sentirlo adentro mio,. Fue mágico como nuestros cuerpos parecían hechos el uno para el otro, sus dedos hábiles que me recorrieron entera, su lengua y sus labios besaban, mordían, acariciaban cada centímetro de mi piel. Escuchaba su respiración agitada, mezclada con gemidos suaves, que me llegaban a los mas profundo, me aceleraban, me desarmaban.
Me desnudo no sólo en cuerpo, sino, también en alma. Me entregue a Federico, como lo deseaba cada fibra de mi ser, hasta que me rompí el mil pedazos y estallé como nunca antes lo había hecho.
-Cómo estas bonita? Como arranco tu semana?
-Odio los lunes- le digo suspirando y le doy un beso rápido.
-Yo también los odio, pero el mío ahora está mejorando. - sonrio, me agarra la cara y me besa como corresponde. Mi panza parece una jaula de mariposas.
Almorzamos en un bar del centro, el tenía que volver a la oficina y yo tenía clases así que fue medio rápida la cosa. El miércoles merendamos juntos, lo invité a casa a tomar el té, tenía las horas contadas antes de ir al gimnasio y era la excusa perfecta para no pasara nada mas que otra sesión de besos. Le gustó el departamento, y me hizo prometer que el fin de semana yo tenía que conocer el de él, cena y película incluida eran los planes. El jueves nos encontramos en el after office, no hubo demostraciones afectivas en público, después me trajo hasta casa. Esos días estuvimos hablando de tomarnos las cosas con mucha calma, ir conociéndonos de a poco, y sabíamos que si había caricias en frente de mis jefes, sus amigos, las cosas iban a tomar otro ritmo.
El viernes no nos vimos, yo salí en una noche exclusiva de chicas, después de hacer la previa en casa fuimos a una fiesta que organizaban un grupo de chicos que juegan al rugby y estaban juntando plata para un viaje no sé dónde. Me hacía falta una salida sola de chicas, nos divertimos como locas y nos quedamos hasta la última canción.
La semana había pasado volando, hablamos todos los días con Fede, mensajes, llamadas, cada vez que lo veía o lo escuchaba me gustaba más.
Entre las charlas, surgió el tema de los ex, el me dijo que realmente se sentía cómodo así, no le gustan los rótulos a las cosas, no cree poder ser el típico novio, yo todavía tenía mis serias dudas respecto de eso. Volví a hablar de Bruno, mi ex, repetí las mismas palabras que en la cena del domingo, en su momento él me hizo dudar de mi, de lo que era, lo que soy, lo que buscaba y hacía donde iba. Bruno me quebró por completo, yo quería más y él no supo o tal vez no quiso dármelo. Al fin y al cabo, todo se reducía a la incompatibilidad, eramos muy distintos y en su momento me supe conformar con lo poco que me daba, para darme cuenta con el tiempo que no alcanzaba, no era suficiente, merecía mas que las migajas que me tiraba. No iba a permitir denigrarme de nuevo de esa manera, esa era mi promesa.
Me levanto sobresaltada, los nervios me van a consumir hasta la noche, es LA noche, y a este tipo la verdad tengo ganas de comérmelo como un bombón de dulce de leche.
Me felicito a mi misma por haber vuelto anoche y tomar litro y medio de agua antes de dormir, si no, la resaca hoy, no me iba a dar respiro.
Tere en mano y nos tiramos a tomar sol con Eli, repasamos un poco la noche, nos reímos de lo huevonas que podemos llegar a ser, me hago los pies y las manos, me doy retoques depilatorios, elijo la ropa con Eli antes que se vaya
En algún momento se pasó la tarde porque ya son las ocho de la noche. Me entro a bañar y me tomo por lo menos una hora, tengo que estar en lo de Fede a las diez, suspiro para tranquilizarme.
Exfoliante, jabón líquido, un mini baño de crema para el pelo y la crema hidratante post baño hacen magia en mi piel y pelo.
Me pongo una camisa de jean arremangada y shorcitos de jean también, cinto fino de animal print, plataformas de gamuza bordo y cartera del mismo color. Salgo de casa a las diez menos cuarto. Soy bastante fanática de la puntualidad. Siento que la segunda guerra mundial tenía lugar en mi panza en ese preciso momento.
Salgo del remis, toco el timbre y me temblaba la mano, volví a respirar profundo para calmarme.
Me abre con el portero eléctrico y subo. Me doy como siempre una última mirada y el visto bueno en el ascensor.
La puerta estaba abierta de par de en par cuando llego al piso diecisiete
-Pasa, estoy en la cocina- escuche la voz que venía de adentro y no pude evitar sonreir, por los nervios, la ansiedad, las ganas de verlo, para ese momento era un manojo de emociones.
-Permiso- le digo algo tímida
Entre, pase por el comedor, al lado estaba la cocina y enfrente un living bastante grande, el comedor estaba cerrado con un vetanal que abarcaba toda la pared desde el piso hasta el techo, que dejaba ver una terraza espectacular. WOW pense en ese momento, el departamento es gigante para que viva solo, y la decoración no esta nada mal. No había paredes que separen los ambientes, pero la distribución de los muebles marcaba bien cada sector, era todo pisos de madera oscura plastificada, menos la cocina que era era un cuadrado de cemento alisado. Muy moderno, muy masculino, muy Federico.
Me acerque despacio a él mientras recorría con la vista el departamento. Él sale de atrás del desayunador que estaba en el medio de la cocina, en ese caso lo usaba como mesada para cortar unas cosas, se me acerca con los ojos brillantes y una sonrisa que podía derretir al glaciar mas compacto.
-Hola- me dice, me agarra por la cintura y me da un beso que me deja sin habla y sin aliento, con las ideas algo descolocadas.
-Que buen recibimiento el tuyo- le digo mientras lo abrazo.
-Me imagino que venís con hambre porque estoy cocinandote hace tres horas.
- Si, sabes que siempre tengo hambre - le digo sonriendo, con la voz mas seductora que me salio en ese momento.
Me agarra de la mano y me lleva al otro lado del desayunador.
-Que vamos a comer? - le pregunto
- Pollo con salsa de champignon con papas, y cuando te muestre el postre te morís.- lo dice todo sintiendose muy orgulloso de él mismo. Es imposible que no le sonria.
- Cena con postre incluido? Pero si sos el perfecto caballero- le digo mientras le doy un golpecito en el hombro.
- Por supuesto que sí, un caballero que sólo sabe cocinar esto para impresionar así que no pidas mucho mas- Nos reimos los dos.
- Con que me hagas un asado de vez en cuando ya soy mas que feliz - le digo todo con dulzura y lo beso en la mejilla.
Me abraza - Estás hermosa como siempre - me dice mirándome fijo a los ojos. Cualquiera podía percibir la tensión sexual que había. Yo ya estaba preparada para cenar mas tarde y pasar a la cama directo, pero los planes de él eran otros porque me suelta y me dice
-Vamos a la terraza, esta divino afuera, hice una picada.
Cenamos, hablamos, tomamos un vino riquisimo. Cuando terminamos de comer el pollo con papas ya me había olvidado que había hecho un postre, lo quería a él, la atmósfera se iba calentando cada vez mas.
Recogimos la mesa, y cuando dejé la copa en la mesada de la cocina, saca un boul con mouse de chocolate del freezer. Increíble! El chocolate me puede, no hay forma que diga que no ahora.
- Miramos una peli con el postre?- me pregunta en un tono inocente mientras buscaba compoteras y cucharitas de postre.
En el living hay un sillón de cuero negro de tres cuerpos y un LED de cuarenta y dos pulgadas, de nuevo, imposible decirle que no. Asentí despacio y dibuje mi mejor sonrisa. Llevamos las compoteras, el vino y las copas y las dejamos en la mesita ratona del living.
- Qué vamos a ver? le pregunto.
- Sorpresa- me dice riéndose.
-Otra mas? - mientras el ponía el dvd yo me acomodaba en el sillón.
Se sentó al lado mio, agarro su compotera y empezamos a comer mientras arrancaba la pelicula.
Yo le había comentado al pasar en alguna de las salidas que tenía ganas de ver "El padrino" era un clásico que no había tenido el placer de disfrutar. Y si, fue realmente una sorpresa cuando vi exactamente ese título en la tele.
-Y que buena sorpresa - le digo mientras le doy un beso en la mejilla. - Esto, también fue una sorpresa- le digo levantando un poco la compotera - No te hacía de gran chef, pero superaste mis expectativas - digo en tono de broma guiñándole el ojo.
- Bueno, me alegro que haya gustado, me encanta que hayas venido.
En los diez primeros minutos de la película, termine de comer el postre y volví a dejar la compotera en la mesita, él hizo lo mismo, intente prestar atención a lo que pasaba en la pantalla gigante que tenía adelante mio, pero las ganas que tenía de saltar al hombre sentado al lado mío lo superaba en creces.
De repente sentí un escalofrío, levanté la vista y vi que Federico me estaba mirando. Me sonríe se me acerca y me susurra - Te quedo un poco de chocolate acá- se acerca mas y me besa la comisura de los labios. No me podía mover. Ardía con solo un roce de sus labios.
Me miro a los ojos, me agarro la cara con las manos, con los pulgares me acariciaba los labios, se acerco tan lento que dolia, no podía aguantar mis ganas de besarlo, asi que acorte la poca distancia que nos quedaba y lo bese, con pasión, como si fuera mi razón de respirar, de existir.
Sin darme cuenta, lo tenía encima mio, besándome el cuello, mordiéndome muy suavecito el lóbulo la oreja, sentía su corazón y la respiración acelerada.
Nos estábamos descubriendo de a poquito, saboreandonos, soltando las ganas contenidas que teníamos desde hace una semana.
Fue mágico sentir piel contra piel. Fue mágico sentirlo adentro mio,. Fue mágico como nuestros cuerpos parecían hechos el uno para el otro, sus dedos hábiles que me recorrieron entera, su lengua y sus labios besaban, mordían, acariciaban cada centímetro de mi piel. Escuchaba su respiración agitada, mezclada con gemidos suaves, que me llegaban a los mas profundo, me aceleraban, me desarmaban.
Me desnudo no sólo en cuerpo, sino, también en alma. Me entregue a Federico, como lo deseaba cada fibra de mi ser, hasta que me rompí el mil pedazos y estallé como nunca antes lo había hecho.
28 de octubre de 2012
Parte VII
Nos separamos porque una vecina estaba saliendo del edificio, puedía sentir que mi respiración estaba algo agitada, el se veía impasible.
Subimos al auto, me da otro beso y esta vez directamente siento que dejo de respirar.
Llegamos al resto-bar pasadas las nueve y media, era mas bien rústico, me encantó a penas puse un pie adentro. Pasamos a saludar a su amiga y después vamos directamente al patio, tenía un cantero con muchas plantas y flores que rodeaban todo el cuadrado, varias mesas de madera oscura con sus respectivas sillas y otras de alambre con vidrio y sillas del mismo alambre, como esas viejas de jardín, cada mesa tenía esas velas que a mi particularmente no me gustan para nada.
Elegimos la mesa y lo primero que hago cuando nos sentamos es apagar la vela, Fede me mira y se ríe - A mi tampoco me gustan mucho las velas, pero vos tenes una pasión por matar el romanticismo- Nos reimos los dos.
Pedimos una tabla que tenía absolutamente de todo y una cerveza, no sabía cuanto alcohol podía soportar mi estomago después de lo de anoche, pero no tuve quejas.
Comimos y hablamos un montón Surgió primero el tema de la familia, cuando hablaba de mi abuela materna, me preguntó por mis otros abuelos y se me hizo un nudo en la garganta.
- La mamá de mi papá falleció cuando yo tenía cuatro años, el papá de mi mamá falleció al poco tiempo, con mi abuela materna prácticamente me crié, imagínate que de parte de mamá soy la nieta mas grande y encima la única nena.- Me dio una mirada llena de ternura, siempre me miraba así cuando hablaba de mi familia.- Y mi abuelo paterno falleció hace tres meses- se me llenaron los ojos de lagrimas, él no dijo nada y por primera vez que sentí que necesitaba compartir la historia con alguien - es duro todavía para mí, la última vez que lo vi estaba internado, con cables y tubos por todos lados, Papá había venido y se pasaba todo el día en el sanatorio, yo salía de clases y pase a verlo, hablamos de mi mamá, de la facu, me pidió un té, fui a hablar con la enfermera para que se lo lleve porque Papá había salido, cuando volví estaba dormido, me superó la situación y me aterró la idea de perderlo así que solamente me fui. Ni siquiera tuve los ovarios para darle un beso y despedirme de él, porque sentía que me iba a desarmar en ese momento. Volví al departamento llorando y Papá me dijo que no hacía falta que vuelva al sanatorio, que el abuelo sabía que yo estaba con el. - Ya estaba mas serena mientras seguía hablando, Fede me agarró la mano, tome aire y seguí- Salió unos días después del sanatorio, Papá volvió a Misiones porque parecía que iba a estar mejor, esa semana yo estaba tapada de parciales y me había prometido ir a visitarlo a la casa la otra semana, ese viernes entro en terapia intensiva, yo sabía que no podía verlo, mis viejos vinieron y se quedaron la semana entera, al abuelo le dejaron de funcionar los órganos de a uno, y yo todos los días me quería armar de valor para entrar a verlo pero no quería ese último recuerdo de él. Esa semana era ir al estudio y volver a casa, miraba el teléfono cada dos segundos, fue insoportable. El miércoles a las tres de la tarde Papá volvió a bañarse y comer algo antes de volver al sanatorio, sabiendo que mi abuelo estaba ya en las últimas horas, cuando llamó mi tío para decirme que había fallecido. Pude sentir que algo adentro se me quebraba, fue una tortura ir a su casa, sentir todos los olores tan familiares que en ese momento eran distintos, pasamos el velorio y todo lo demás, el domingo mis viejos volvieron a Misiones y yo me quedé sola, desde ese día tuve sueños raros con gente que me perseguía mientras yo buscaba a mi abuelo y me terminaba levantando exactamente a las cuatro y trece de la mañana angustiada o llorando. Me sentía sola y vulnerable todo el tiempo, me decías hola con un poco de cariño y me transformaba en una canilla abierta. Mi vieja estaba preocupada, les contó a mis tíos y me estuvieron encima un mes entero. Las pesadillas eran la peor parte, hasta como un mes después, soñé que él me protegía de la persona que me estaba persiguiendo y me decía que estaba bien, que todo iba a estar bien. Se terminaron las pesadillas, pero es como si yo todavía no lo puedo dejar ir. No sé, fue al que mas me apegue cuando me vine a estudiar acá, el me abria las puertas de su casa cada vez que necesitaba contención hablábamos de miles de cosa, conoció a muchos de mis amigos, siempre se preocupaba y me llamaba dos o tres veces por día cuando llovía o hacía mucho frío para decirme que me abrigue, era como una especie de papá acá, una cara familiar, que me hacía olvidar de todo, y yo simplemente no lo puedo dejar ir, estoy re loca, ya sé- Le doy una sonrisa algo tímida y me quiero tirar abajo de la mesa de la vergüenza de haber dicho todo eso sin parar a respirar dos segundos.
-Es totalmente entendible lo que te pasa, me encanta que tu familia sea tan importante para vos, demuestra la clase de persona que sos. Date tiempo - me acaricia la mejilla y se acerca - Va a pasar, con el tiempo va a pasar- me susurra al oído.
Quiero que me abrace y llorar hasta mañana en su abrazo, pero recobro la compostura y empiezo a hablar de cualquier cosa después de darle una mirada cómplice de agradecimiento.
Comemos, pedimos mas cerveza, nos reímos y nos volvemos a poner serios cuando tocamos el tema de las ex-parejas. Me cuenta que en realidad nunca tuvo una novia, lo que se dice novia con todas las letras. Salió casi tres años con una chica pero no hacían las típicas cosas de pareja, estaban cuando los dos tenían ganas, no se veían tan seguido, pero para los dos funcionaba, de otra forma se habría sentido ahogado me dijo, tampoco eran del todo exclusivos, eran una companía el uno con el otro, pero nunca hubo amor. A medida que me iba contando más de la relación a mi se me prendían todas las alarmas de alerta, definitivamente tenía un problema con el compromiso. Yo lo deje hablar, no hice casi preguntas, hasta que llegó mi turno.
Le conté de la única relación que me había marcado desde que llegué a Córdoba, a grades rasgos, fue algo lindo al principio, después las cosas se fueron poniendo difíciles, nos alejamos, yo me enganché mas que él, al principio pensé que me iba a conformar con lo que me daba, pero cada vez que nos veíamos era una pelea constante, me hizo dudar de todo, hasta que supe que no me podía seguir conformando, que merecía alguien que me quiera como yo lo quería, alguien que me respete y me cuide, entonces, me alejé. Me costó horrores, fueron casi dos años de idas y vueltas hasta que decidí hacerme fuerte y decirle basta. Después de eso me prometí a mi misma nunca más volver a conformarme, sabía lo que valía. Recalqué esa promesa conmigo misma para darle a entender que no me boludee, no estoy para juegos. Me miró y medio asintió con la cabeza.
Terminamos la tabla y me dijo que en el lugar hacían helados caseros, le dije que mi debilidad era el helado y el chocolate, imposible resistirme.
Pedimos una copa helada para compartir, la resaca me da hambre, sentía que podía comer una vaca cruda e igualmente iba a tener la sensación de seguir con hambre.
Mientras atacaba la copa gigante de helado el me miraba.
-Me encanta que no seas la típica mina que sale y como dos hojas de lechuga, es insoportable.
-Esto, es la resaca hablando por mi, no degluto la comida como desaforada en otras ocasiones - Nos reimos los dos.- pero bueno... cambiando de tema, por qué no me saludaste el día del cumpleaños de Julian? Digo, si taaantas ganas tenías de conocerme - quería sonar seria pero me estaba muriendo de la risa revoloteando la cuchara y poniendo los ojos en blanco. Era la exageración en persona.
Se ríe -Si, realmente tenía ganas de hablar con vos esa noche. Te vi cuando te acercaste a saludar a Julian, nosotros estábamos en la mesa, pero vos nunca te diste vuelta a mirar, después estuviste hablando un rato largo con Ezequiel y la verdad pensé que tenias algo con él, después bailaste con el misma flaco que anoche no te sacaba los ojos de encima- yo lo mire con cara de no se de que carajo me estás hablando- el alto de rulitos - me aclaró y sabía que se estaba refiriendo a Nicolás- En fin - siguió - después estuviste con la rubia y la novia de Gastón, y cuando dije, bueno ahora es mi momento de encarar, saliste volando, al ratito se fue Ezequiel y pensé que se habían ido juntos
-Vos si que tenés buena imaginación- le digo riéndome y comiendo mas helado.- Son mis jefes y nada más, jamás se me pasaría por la cabeza estar con alguno de ellos, desde que entre a trabajar al estudio a eso lo tenía muy claro.-le digo perdiendo todo resto de humor.
-Si, ya sé. Hablé con Julian el jueves que te vi en la librería- me dice totalmente relajado, como al pasar
-Que hablaste con Julian?-me moría de la intriga
- Ese día del cumpleaños, Gaston me había presentado mas o menos a la novia, y cuando te vi hablando con ella, le pregunté quien eras, me contó que laburabas en el estudio nada más y no pregunté mucho, porque, de nuevo, pensé que tenías algo con Ezequiel. Pero cuando entraste a la librería fue mas fuerte que yo, lo llame a Juli cuando llegue a casa y no te podía encontrar en facebook, me dijo que ibas al casamiento, le pregunté directamente que onda con Ezequiel y me dijo que con todos ellos si bien, había buena onda, siempre estuvo primero la relación profesional. Después le pregunté tu apellido diciendole que no te podía encontrar y que me parecía mucho mandarte directamente un mensaje al celular, ahí el me sugirió tu amistad en Facebook- mientras me contaba todo esto estaba tentado, como si ni él se lo podía creer- Creo que nunca perseguí de esta forma a ninguna chica- en ese momento que quedé helada.
-Bueno, me alegró que lo hayas hecho.- me acerque a él - me encanta que me hayas perseguido - le susurre y después le di un beso que el no tardó en intensificar.
Estacionó en la puerta de casa, era cerca de la una de la mañana y estábamos en el auto besándonos como si se nos fuera la vida en eso. Tuve que frenar mis ganas de hacerlo pasar a casa. Cuando nos separamos me ardían los labios.
- Me encantó la primera cita, si tenés ganas nos vemos en estos días - Lo vuelvo a besar pero con mas ternura.
- Te veo mañana, no en estos días. Subí que es tarde y no quiero que arranques mal tu semana por quedarte hasta tarde conmigo. - me devuelve el beso.
Sentía que no lo podía soltar - Mañana?- le pregunto sobre sus labios
- Si, a que hora salís del estudio? Almorzamos juntos? - me contesta separándose de mi y acariciándome la mejilla
- Salgo a la una, te escribo para ver donde nos vemos. - y lo vuelvo a besar.
- Si seguimos así no voy a dejar que te vayas a dormir. Te espero a la una abajo del estudio. - me besa mas profundo
Me separo un poco para tomar aire -Tal vez no quiero que me dejes ir a dormir - lo miro desafiante.
- No me lo digas dos veces que te voy a tomar la palabra. Me volves loco. - para ese momento volvemos a ser solo lengua, labios y caricias.
Me voy alejando despacito, disminuyendo la intensidad de los besos - Te veo mañana, si no podés me avisas, ni se te ocurra dejarme colgada.- A penas rozo sus labios con los míos - te veo mañana.
- A la una, en el estudio. Si no me vas a dejar subir por lo menos dame un buen beso de despedida - me agarra la cara y me besa duro, intenso, profundo.
Me bajo del auto sin aliento, con las piernas flojas.
Cuando pongo un pie en el departamento oscuro me arrepiento de no haberlo invitado.
Subimos al auto, me da otro beso y esta vez directamente siento que dejo de respirar.
Llegamos al resto-bar pasadas las nueve y media, era mas bien rústico, me encantó a penas puse un pie adentro. Pasamos a saludar a su amiga y después vamos directamente al patio, tenía un cantero con muchas plantas y flores que rodeaban todo el cuadrado, varias mesas de madera oscura con sus respectivas sillas y otras de alambre con vidrio y sillas del mismo alambre, como esas viejas de jardín, cada mesa tenía esas velas que a mi particularmente no me gustan para nada.
Elegimos la mesa y lo primero que hago cuando nos sentamos es apagar la vela, Fede me mira y se ríe - A mi tampoco me gustan mucho las velas, pero vos tenes una pasión por matar el romanticismo- Nos reimos los dos.
Pedimos una tabla que tenía absolutamente de todo y una cerveza, no sabía cuanto alcohol podía soportar mi estomago después de lo de anoche, pero no tuve quejas.
Comimos y hablamos un montón Surgió primero el tema de la familia, cuando hablaba de mi abuela materna, me preguntó por mis otros abuelos y se me hizo un nudo en la garganta.
- La mamá de mi papá falleció cuando yo tenía cuatro años, el papá de mi mamá falleció al poco tiempo, con mi abuela materna prácticamente me crié, imagínate que de parte de mamá soy la nieta mas grande y encima la única nena.- Me dio una mirada llena de ternura, siempre me miraba así cuando hablaba de mi familia.- Y mi abuelo paterno falleció hace tres meses- se me llenaron los ojos de lagrimas, él no dijo nada y por primera vez que sentí que necesitaba compartir la historia con alguien - es duro todavía para mí, la última vez que lo vi estaba internado, con cables y tubos por todos lados, Papá había venido y se pasaba todo el día en el sanatorio, yo salía de clases y pase a verlo, hablamos de mi mamá, de la facu, me pidió un té, fui a hablar con la enfermera para que se lo lleve porque Papá había salido, cuando volví estaba dormido, me superó la situación y me aterró la idea de perderlo así que solamente me fui. Ni siquiera tuve los ovarios para darle un beso y despedirme de él, porque sentía que me iba a desarmar en ese momento. Volví al departamento llorando y Papá me dijo que no hacía falta que vuelva al sanatorio, que el abuelo sabía que yo estaba con el. - Ya estaba mas serena mientras seguía hablando, Fede me agarró la mano, tome aire y seguí- Salió unos días después del sanatorio, Papá volvió a Misiones porque parecía que iba a estar mejor, esa semana yo estaba tapada de parciales y me había prometido ir a visitarlo a la casa la otra semana, ese viernes entro en terapia intensiva, yo sabía que no podía verlo, mis viejos vinieron y se quedaron la semana entera, al abuelo le dejaron de funcionar los órganos de a uno, y yo todos los días me quería armar de valor para entrar a verlo pero no quería ese último recuerdo de él. Esa semana era ir al estudio y volver a casa, miraba el teléfono cada dos segundos, fue insoportable. El miércoles a las tres de la tarde Papá volvió a bañarse y comer algo antes de volver al sanatorio, sabiendo que mi abuelo estaba ya en las últimas horas, cuando llamó mi tío para decirme que había fallecido. Pude sentir que algo adentro se me quebraba, fue una tortura ir a su casa, sentir todos los olores tan familiares que en ese momento eran distintos, pasamos el velorio y todo lo demás, el domingo mis viejos volvieron a Misiones y yo me quedé sola, desde ese día tuve sueños raros con gente que me perseguía mientras yo buscaba a mi abuelo y me terminaba levantando exactamente a las cuatro y trece de la mañana angustiada o llorando. Me sentía sola y vulnerable todo el tiempo, me decías hola con un poco de cariño y me transformaba en una canilla abierta. Mi vieja estaba preocupada, les contó a mis tíos y me estuvieron encima un mes entero. Las pesadillas eran la peor parte, hasta como un mes después, soñé que él me protegía de la persona que me estaba persiguiendo y me decía que estaba bien, que todo iba a estar bien. Se terminaron las pesadillas, pero es como si yo todavía no lo puedo dejar ir. No sé, fue al que mas me apegue cuando me vine a estudiar acá, el me abria las puertas de su casa cada vez que necesitaba contención hablábamos de miles de cosa, conoció a muchos de mis amigos, siempre se preocupaba y me llamaba dos o tres veces por día cuando llovía o hacía mucho frío para decirme que me abrigue, era como una especie de papá acá, una cara familiar, que me hacía olvidar de todo, y yo simplemente no lo puedo dejar ir, estoy re loca, ya sé- Le doy una sonrisa algo tímida y me quiero tirar abajo de la mesa de la vergüenza de haber dicho todo eso sin parar a respirar dos segundos.
-Es totalmente entendible lo que te pasa, me encanta que tu familia sea tan importante para vos, demuestra la clase de persona que sos. Date tiempo - me acaricia la mejilla y se acerca - Va a pasar, con el tiempo va a pasar- me susurra al oído.
Quiero que me abrace y llorar hasta mañana en su abrazo, pero recobro la compostura y empiezo a hablar de cualquier cosa después de darle una mirada cómplice de agradecimiento.
Comemos, pedimos mas cerveza, nos reímos y nos volvemos a poner serios cuando tocamos el tema de las ex-parejas. Me cuenta que en realidad nunca tuvo una novia, lo que se dice novia con todas las letras. Salió casi tres años con una chica pero no hacían las típicas cosas de pareja, estaban cuando los dos tenían ganas, no se veían tan seguido, pero para los dos funcionaba, de otra forma se habría sentido ahogado me dijo, tampoco eran del todo exclusivos, eran una companía el uno con el otro, pero nunca hubo amor. A medida que me iba contando más de la relación a mi se me prendían todas las alarmas de alerta, definitivamente tenía un problema con el compromiso. Yo lo deje hablar, no hice casi preguntas, hasta que llegó mi turno.
Le conté de la única relación que me había marcado desde que llegué a Córdoba, a grades rasgos, fue algo lindo al principio, después las cosas se fueron poniendo difíciles, nos alejamos, yo me enganché mas que él, al principio pensé que me iba a conformar con lo que me daba, pero cada vez que nos veíamos era una pelea constante, me hizo dudar de todo, hasta que supe que no me podía seguir conformando, que merecía alguien que me quiera como yo lo quería, alguien que me respete y me cuide, entonces, me alejé. Me costó horrores, fueron casi dos años de idas y vueltas hasta que decidí hacerme fuerte y decirle basta. Después de eso me prometí a mi misma nunca más volver a conformarme, sabía lo que valía. Recalqué esa promesa conmigo misma para darle a entender que no me boludee, no estoy para juegos. Me miró y medio asintió con la cabeza.
Terminamos la tabla y me dijo que en el lugar hacían helados caseros, le dije que mi debilidad era el helado y el chocolate, imposible resistirme.
Pedimos una copa helada para compartir, la resaca me da hambre, sentía que podía comer una vaca cruda e igualmente iba a tener la sensación de seguir con hambre.
Mientras atacaba la copa gigante de helado el me miraba.
-Me encanta que no seas la típica mina que sale y como dos hojas de lechuga, es insoportable.
-Esto, es la resaca hablando por mi, no degluto la comida como desaforada en otras ocasiones - Nos reimos los dos.- pero bueno... cambiando de tema, por qué no me saludaste el día del cumpleaños de Julian? Digo, si taaantas ganas tenías de conocerme - quería sonar seria pero me estaba muriendo de la risa revoloteando la cuchara y poniendo los ojos en blanco. Era la exageración en persona.
Se ríe -Si, realmente tenía ganas de hablar con vos esa noche. Te vi cuando te acercaste a saludar a Julian, nosotros estábamos en la mesa, pero vos nunca te diste vuelta a mirar, después estuviste hablando un rato largo con Ezequiel y la verdad pensé que tenias algo con él, después bailaste con el misma flaco que anoche no te sacaba los ojos de encima- yo lo mire con cara de no se de que carajo me estás hablando- el alto de rulitos - me aclaró y sabía que se estaba refiriendo a Nicolás- En fin - siguió - después estuviste con la rubia y la novia de Gastón, y cuando dije, bueno ahora es mi momento de encarar, saliste volando, al ratito se fue Ezequiel y pensé que se habían ido juntos
-Vos si que tenés buena imaginación- le digo riéndome y comiendo mas helado.- Son mis jefes y nada más, jamás se me pasaría por la cabeza estar con alguno de ellos, desde que entre a trabajar al estudio a eso lo tenía muy claro.-le digo perdiendo todo resto de humor.
-Si, ya sé. Hablé con Julian el jueves que te vi en la librería- me dice totalmente relajado, como al pasar
-Que hablaste con Julian?-me moría de la intriga
- Ese día del cumpleaños, Gaston me había presentado mas o menos a la novia, y cuando te vi hablando con ella, le pregunté quien eras, me contó que laburabas en el estudio nada más y no pregunté mucho, porque, de nuevo, pensé que tenías algo con Ezequiel. Pero cuando entraste a la librería fue mas fuerte que yo, lo llame a Juli cuando llegue a casa y no te podía encontrar en facebook, me dijo que ibas al casamiento, le pregunté directamente que onda con Ezequiel y me dijo que con todos ellos si bien, había buena onda, siempre estuvo primero la relación profesional. Después le pregunté tu apellido diciendole que no te podía encontrar y que me parecía mucho mandarte directamente un mensaje al celular, ahí el me sugirió tu amistad en Facebook- mientras me contaba todo esto estaba tentado, como si ni él se lo podía creer- Creo que nunca perseguí de esta forma a ninguna chica- en ese momento que quedé helada.
-Bueno, me alegró que lo hayas hecho.- me acerque a él - me encanta que me hayas perseguido - le susurre y después le di un beso que el no tardó en intensificar.
Estacionó en la puerta de casa, era cerca de la una de la mañana y estábamos en el auto besándonos como si se nos fuera la vida en eso. Tuve que frenar mis ganas de hacerlo pasar a casa. Cuando nos separamos me ardían los labios.
- Me encantó la primera cita, si tenés ganas nos vemos en estos días - Lo vuelvo a besar pero con mas ternura.
- Te veo mañana, no en estos días. Subí que es tarde y no quiero que arranques mal tu semana por quedarte hasta tarde conmigo. - me devuelve el beso.
Sentía que no lo podía soltar - Mañana?- le pregunto sobre sus labios
- Si, a que hora salís del estudio? Almorzamos juntos? - me contesta separándose de mi y acariciándome la mejilla
- Salgo a la una, te escribo para ver donde nos vemos. - y lo vuelvo a besar.
- Si seguimos así no voy a dejar que te vayas a dormir. Te espero a la una abajo del estudio. - me besa mas profundo
Me separo un poco para tomar aire -Tal vez no quiero que me dejes ir a dormir - lo miro desafiante.
- No me lo digas dos veces que te voy a tomar la palabra. Me volves loco. - para ese momento volvemos a ser solo lengua, labios y caricias.
Me voy alejando despacito, disminuyendo la intensidad de los besos - Te veo mañana, si no podés me avisas, ni se te ocurra dejarme colgada.- A penas rozo sus labios con los míos - te veo mañana.
- A la una, en el estudio. Si no me vas a dejar subir por lo menos dame un buen beso de despedida - me agarra la cara y me besa duro, intenso, profundo.
Me bajo del auto sin aliento, con las piernas flojas.
Cuando pongo un pie en el departamento oscuro me arrepiento de no haberlo invitado.
26 de octubre de 2012
Parte VI
Casi puedo sentir sus labios sobre los míos y en un segundo de cordura, doy un vistazo a la pista de baile y veo a Nicolás con los ojos como platos, mirando toda la situación. Me alejo unos centímetros de Federico.
Se da cuenta de mi distancia, me suelta la cintura, me agarra la mano y me lleva a la pista de baile.
La re putísima madre! grita el pequeño demonio que tengo adentro, mientras yo le sigo el paso y disfruto de por lo menos tener mis dedos entrelazados con los suyos.
Bailamos, un rato y por alguna razón siento que él se siente algo incómodo con la situación.
-Si no te molesta voy un rato a bailar con los chicos del estudio - le digo mientras me da una vuelta.
- Te estaba por decir para que vayamos a fumar un pucho, pero anda con ellos, después te busco.
-Fumas?
-Si, un poco, casi siempre cuando salgo o cuando estoy nervioso por algo o alguien. Vos, fumas? - lo escucho y es imposible no darle una sonrisa que parte la tierra en dos. Me guiña un ojo y a mi me dan ganas de llevármelo a mi casa y besarlo hasta que los labios digan basta. Hace rato no sentía tanto deseo por un tipo.
-Andá vos, después nos vemos. No, no fumo, nunca me llamó la atención- le doy un beso en el cachete, el alcohol hace haya perdido todo tipo de inhibición - más vale que me busques después- y vuelvo a la misma sonrisa de hace un rato.
-Debes haber tomado mas champagne del que pensé si crees que no te voy a volver a buscar.
Me doy vuelta y me cuelo en la ronda de los chicos del estudio.
Se corta la torta, tiramos de las cintas, no saco nada importante. Seguimos bailando, pasan las horas, la estoy pasando realmente bien, el alcohol ayuda, eso está clarísimo. Nos dan algo para comer y veo que afuera está empezando a amanecer.
Al rato, se me acerca Flor para avisarme que Gastón se quería ir, estabamos todos medios pasados de alcohol y tenemos un viaje de por lo menos cuarenta minutos de vuelta. Está con Federico, la hermana y su novio, mas otros que no conozco.
-Bueno, vamos. Espera que busco la cartera.- Lo miro a Federico, el me mira, se acerca
-Voy con vos- me dice algo tímido. Cuando nos alejamos de Flor me dice - Te puedo llevar a tu casa? Al final no tuvimos mas tiempo para hablar.
-No tuvimos mas tiempo para hablar porque no me buscaste como me prometiste- me rio- Además, me pregunto como estará tu nivel de alcohol en sangre como para manejar, mirá que trabajo con un muy buen grupo de abogados que en el caso que me pase algo te van a sacar hasta las ganas de comer- Le digo todo en tono muy irónico.
-Sí, estoy al tanto de eso señorita, pero no creo que mi nivel de alcohol en sangre sea mayor que el de Gastón, pero entiendo si te querés ir con él.- Me mira fijo y me vuelvo a derretir.
-No, me voy con vos. Creo que puedo confiar en tu palabra. Viniste solo en el auto? - le pregunto en los dos segundos de lucidez que tengo pensando en la hermana.
-No, vine con Sabri pero la lleva Gustavo, no alcanzó a venir a la misa porque estaba trabajando. - Me miro fijo de nuevo - Venís conmigo? - me estiro la mano y a estas altura es imposible decir que no.
Nos despedimos de todos y salimos con Flor y Gastón y un par de los que estaban hablando con ellos hace un rato.
Esta completamente de día, son las seis y media de la mañana y mis pies me están pasando factura.
A penas subimos al auto me saco los zapatos - No los aguanto ni un segundo más!- Le digo tratando de a pesar de estar toda desparramada en el auto tratar de parecer algo coqueta.
-No se como caminaste y bailaste toda la noche con esos tacos- me dice y prende el auto, empieza a sonar Queen, me pongo el cinturón y cuando me quise dar cuenta ya estamos en la ruta.
Hablamos de todo un poco, sus viejos, los míos, cómo decidió estudiar arquitectura, algo de los trabajos que está haciendo ahora, los gustos literarios, de música y de cine, coincidimos bastante en la mayoría de las cosas. Hasta ahora las dos cosas que mas me gustan de él son su amor a la profesión y la devoción a su familia.
En un abrir y cerrar de ojos estábamos en la puerta de casa.
-Que vas a hacer mañana? mejor dicho, hoy, mas tarde?
-Tengo el cumpleaños de uno de mis tíos, hace un asado y quiero aprovechar la pileta una horas.
-Te escribo mas tarde si te parece, podemos ir a merendar si no estás muy cansada.No puedo evitar reirme- O, me invitas a tomar un café para que baje un poco el efecto del alcohol- me mira con cara de inocente
-Mejor no tientes a tu suerte - le dije muriendome de ganas por dentro de tenerlo en mi cama en ese preciso momento. Me hubiera quedado hablando en el auto por horas pero estaba muerta de sueño- escribime mañana, creo que con tus dotes de acosador conseguiste mi pin.
-Si, te escribo sin falta mañana. Que descanses- se acerca y me da un beso en la comisura del labio mientras con la mano me acaricia la cara. Me quedo muda, estoy ardiendo por un sólo beso, pero se aleja demasiado rápido sin darme tiempo a reaccionar. Me resigno y cuando abro la puerta del auto me dice -Todavía no puedo creer que hayas entrada en esa librería, fue lo mejor en un tiempo largo. Me acerco y lo beso exactamente en el mismo lugar que me beso él- Busco los zapatos, me acerco de nuevo lo beso del otro lado y antes de salir le digo - que descanses, hablamos mañana.-
Subo al departamento, saco la botella de agua de la heladera y tomo mas o menos un litro para evitar una resaca masiva al otro día. Me saco la pollera y me meto en la cama así como estoy. El cuerpo no me respondía para nada mas.
Siento que suena el celular, es mi tío que me avisa que pasa por casa en media hora. Me doy una ducha rápida, me cambió, pongo la bikini y el protector en el bolso. En veinte estoy lista, miro el teléfono y tengo tres mensajes de Federico. No sé si pueda aguantar estas ganas de verlo todo el día.
"Dije en serio que cuando apareciste ese jueves en la librería fuiste lo mejor que me pasó."
"Me encantó conocerte"
"Fue muy cruel de tu parte ese último beso en el auto"
Con el último mensaje me sentí satisfecha, ojo por ojo querido, pensé y me acurruco en el sillón esperando que venga mi tío.
Me hace bien estar con mis tíos, no me siento tan sola. Los domingos son los peores porque siempre fue el día familiar y teniendo mis viejos tan lejos todo se siente diferente. Primer y segundo año pasaba los domingos en la casa de Eli con sus hermanos, pero en algún punto sentí que molestaba aunque ellos me decían que no.
Últimamente, pasaba los domingos limpiando el departamento, aunque vivo sola es bastante grande. Tiene un living comedor amplio, en un parte hay un futon de dos cuerpos y dos de uno, con una mesita de café y un plasma, del otro lado esta la mesa con seis sillas y un estante con libros de la facu y otros. La cocina es amplia, hasta tiene un placard para guardar cosas, un baño de visitas, y mi pieza está en suite con un baño completo. Tengo una cama de dos plazas, con cuatro almohadas, un escritorio, que lo ubique abajo de la ventana porque me encanta estudiar con luz natural, la pc y varios estantes con ropa de cama. A cada lado de la cama hay una mesita de luz, la de la izquierda tiene una lámpara y el libro de turno, la de la derecha, el despertador, alguna crema para las manos y un chocolate. El balcón es la mejor parte, abarca todo el largo del departamento. Todo esta decorado en tonos beige y blanco. El piso es casi en su totalidad de parquet plastificado, lo que me ahorra muchísimo tiempo a la hora de la limpieza, menos en la cocina, que tengo cerámica blanca y en los dos baños. Limpiarlo me deja agotada.
Mi papá tiene cuatro hermanos más, y cada uno tiene tres o cuatro hijos, por ende, tengo una familia grande y ruidosa que me espera para almorzar. Tengo resaca, pero nada que no pueda controlar, en todo caso, estoy tan emocionada por todo lo de anoche que no siento malestar.
Les cuento a mis primas la historia y se quedan todas embobadas mientras tomamos sol. El BlackBerry no deja de sonar y con cada mensaje no puedo creer la cantidad de cosas en común que tengo con Federico. Me acuerdo de su sonrisa y siento un cosquilleo en todo el cuerpo. Hace mucho no me pasaba de estar esperando, deseando ver a alguien. Creo que no me había pasado nunca, por lo menos no de esta forma.
El asado estaba riquísimo, hicimos sobre mesa, tomamos un rato mas de sol, dormi una siesta increíblemente reparadora en la reposera, después una de mis tías me levanta con mates y factura. Cerca de las seis me tomo un remis para volver a casa.
Le mando un mensaje Federico para avisarle que estaba volviendo a casa. Me llama y sin decirme ni quiera hola, a penas respondo suelta -Te paso a buscar a las nueve, vamos a cenar al bar de un amigo que abrió hace poco. Muero de ganas de verte - En qué momento me morí y fui al cielo me quede pensando con una cara de idiota total que hasta hizo reír al remisero..
Me baño con el jabón exfoliante que guardo sólo para ocasiones especiales, me pongo la crema hidratante del mismo aroma que el jabón, mientras pienso que me voy a poner.
Me decido por un jean mas bien clarito, una musculosa de fondo azul noche con unos pajaritos en tonos crudos muy delicada, chatitas trenzadas morrones, una bandolera del mismo color de los zapatos, un saquito de hilo del mismo tono de los pajaritos, aritos de perla (puedo decir que en mis veintitrés, casi vienticuatro años si hay algo con lo que no puedo salir de mi casa son los aritos de perla, son como mi marca registrada) algo de perfume y el pelo con los rulos lo mas arreglados posible. Me termino de cambiar a las nueve menos cuarto. Llamo a mi Mamá del teléfono fijo para contarle que tal me fue anoche en el casamiento y lo bien que la pase hoy en la casa del tío, omito contarle lo de Federico, todavía no pasó nada, así que no hay mucho que contar.
Nueve y cinco me manda un mensaje Federico para avisarme que llega en cinco y me pregunta el piso. Corto con Mamá, le digo que salgo a cenar con una de las chicas, me pide que me cuide y que no vuelva tarde. Es imposible que esta mujer se deje de preocupar por mi en algún momento. Le digo que no se preocupe, que la quiero, y que mañana la llamo.
Contesto a Federico "Departamento 14 B. Ya estoy lista, te espero". A penas mando el mensaje suena el timbre. Con voz temblorosa por los nervios pregunto quien es. -Soy Fede, Mía. Bajas?- Siento que el corazón se me va a salir de lugar. -Ya bajo- le contesto tratando de sonar tranquila.
Me doy los últimos retoques con la ayuda del espejo del ascensor. Respiro profundo y salgo.
Lo veo parado apoyando el brazo en el portón del edificio. Tiene un jean clásico, una camisa a cuadros roja y blanca y unas converse negras. Está para comérselo como aperitivo de la cena.
Abro el portón, me mira, y siento que me desnuda con la mirada - estas hermosa- me dice y me derrito a fuego lento. - Hola, para vos también- le digo con una sonrisa entre dientes.
Me acerco para darle un beso en el cachete, pero antes que me de cuenta con una mano me agarra de la cintura, con la otra me agarra la cara, me acerca a él de una forma dolorosamente lenta, hasta que estamos pegados, mirándonos. Todo mi ser pide que me bese.
Me besa en el cachete, mientras su mano pasa a mi nuca acariciándome el pelo, y va desparramando besos hasta la comisura del labio, en el mismo punto donde me beso anoche, aleja su cara de la mía, me mira unos segundos, que para mi parecen la eternidad misma, me pide permiso con los ojos, pero antes que pueda reaccionar nos fundimos en el beso mas perfecto que me hayan dado en mi vida. Siento su perfume que me inunda y me dejo llevar, él pone sus manos en mi cintura abrazándome hacia él, yo le rodeo la cara con mis manos, y somos sólo lengua, labios y suspiros.
Es suave, es tierno y al mismo tiempo tan carnal que toca cada fibra de mi cuerpo.
Se da cuenta de mi distancia, me suelta la cintura, me agarra la mano y me lleva a la pista de baile.
La re putísima madre! grita el pequeño demonio que tengo adentro, mientras yo le sigo el paso y disfruto de por lo menos tener mis dedos entrelazados con los suyos.
Bailamos, un rato y por alguna razón siento que él se siente algo incómodo con la situación.
-Si no te molesta voy un rato a bailar con los chicos del estudio - le digo mientras me da una vuelta.
- Te estaba por decir para que vayamos a fumar un pucho, pero anda con ellos, después te busco.
-Fumas?
-Si, un poco, casi siempre cuando salgo o cuando estoy nervioso por algo o alguien. Vos, fumas? - lo escucho y es imposible no darle una sonrisa que parte la tierra en dos. Me guiña un ojo y a mi me dan ganas de llevármelo a mi casa y besarlo hasta que los labios digan basta. Hace rato no sentía tanto deseo por un tipo.
-Andá vos, después nos vemos. No, no fumo, nunca me llamó la atención- le doy un beso en el cachete, el alcohol hace haya perdido todo tipo de inhibición - más vale que me busques después- y vuelvo a la misma sonrisa de hace un rato.
-Debes haber tomado mas champagne del que pensé si crees que no te voy a volver a buscar.
Me doy vuelta y me cuelo en la ronda de los chicos del estudio.
Se corta la torta, tiramos de las cintas, no saco nada importante. Seguimos bailando, pasan las horas, la estoy pasando realmente bien, el alcohol ayuda, eso está clarísimo. Nos dan algo para comer y veo que afuera está empezando a amanecer.
Al rato, se me acerca Flor para avisarme que Gastón se quería ir, estabamos todos medios pasados de alcohol y tenemos un viaje de por lo menos cuarenta minutos de vuelta. Está con Federico, la hermana y su novio, mas otros que no conozco.
-Bueno, vamos. Espera que busco la cartera.- Lo miro a Federico, el me mira, se acerca
-Voy con vos- me dice algo tímido. Cuando nos alejamos de Flor me dice - Te puedo llevar a tu casa? Al final no tuvimos mas tiempo para hablar.
-No tuvimos mas tiempo para hablar porque no me buscaste como me prometiste- me rio- Además, me pregunto como estará tu nivel de alcohol en sangre como para manejar, mirá que trabajo con un muy buen grupo de abogados que en el caso que me pase algo te van a sacar hasta las ganas de comer- Le digo todo en tono muy irónico.
-Sí, estoy al tanto de eso señorita, pero no creo que mi nivel de alcohol en sangre sea mayor que el de Gastón, pero entiendo si te querés ir con él.- Me mira fijo y me vuelvo a derretir.
-No, me voy con vos. Creo que puedo confiar en tu palabra. Viniste solo en el auto? - le pregunto en los dos segundos de lucidez que tengo pensando en la hermana.
-No, vine con Sabri pero la lleva Gustavo, no alcanzó a venir a la misa porque estaba trabajando. - Me miro fijo de nuevo - Venís conmigo? - me estiro la mano y a estas altura es imposible decir que no.
Nos despedimos de todos y salimos con Flor y Gastón y un par de los que estaban hablando con ellos hace un rato.
Esta completamente de día, son las seis y media de la mañana y mis pies me están pasando factura.
A penas subimos al auto me saco los zapatos - No los aguanto ni un segundo más!- Le digo tratando de a pesar de estar toda desparramada en el auto tratar de parecer algo coqueta.
-No se como caminaste y bailaste toda la noche con esos tacos- me dice y prende el auto, empieza a sonar Queen, me pongo el cinturón y cuando me quise dar cuenta ya estamos en la ruta.
Hablamos de todo un poco, sus viejos, los míos, cómo decidió estudiar arquitectura, algo de los trabajos que está haciendo ahora, los gustos literarios, de música y de cine, coincidimos bastante en la mayoría de las cosas. Hasta ahora las dos cosas que mas me gustan de él son su amor a la profesión y la devoción a su familia.
En un abrir y cerrar de ojos estábamos en la puerta de casa.
-Que vas a hacer mañana? mejor dicho, hoy, mas tarde?
-Tengo el cumpleaños de uno de mis tíos, hace un asado y quiero aprovechar la pileta una horas.
-Te escribo mas tarde si te parece, podemos ir a merendar si no estás muy cansada.No puedo evitar reirme- O, me invitas a tomar un café para que baje un poco el efecto del alcohol- me mira con cara de inocente
-Mejor no tientes a tu suerte - le dije muriendome de ganas por dentro de tenerlo en mi cama en ese preciso momento. Me hubiera quedado hablando en el auto por horas pero estaba muerta de sueño- escribime mañana, creo que con tus dotes de acosador conseguiste mi pin.
-Si, te escribo sin falta mañana. Que descanses- se acerca y me da un beso en la comisura del labio mientras con la mano me acaricia la cara. Me quedo muda, estoy ardiendo por un sólo beso, pero se aleja demasiado rápido sin darme tiempo a reaccionar. Me resigno y cuando abro la puerta del auto me dice -Todavía no puedo creer que hayas entrada en esa librería, fue lo mejor en un tiempo largo. Me acerco y lo beso exactamente en el mismo lugar que me beso él- Busco los zapatos, me acerco de nuevo lo beso del otro lado y antes de salir le digo - que descanses, hablamos mañana.-
Subo al departamento, saco la botella de agua de la heladera y tomo mas o menos un litro para evitar una resaca masiva al otro día. Me saco la pollera y me meto en la cama así como estoy. El cuerpo no me respondía para nada mas.
Siento que suena el celular, es mi tío que me avisa que pasa por casa en media hora. Me doy una ducha rápida, me cambió, pongo la bikini y el protector en el bolso. En veinte estoy lista, miro el teléfono y tengo tres mensajes de Federico. No sé si pueda aguantar estas ganas de verlo todo el día.
"Dije en serio que cuando apareciste ese jueves en la librería fuiste lo mejor que me pasó."
"Me encantó conocerte"
"Fue muy cruel de tu parte ese último beso en el auto"
Con el último mensaje me sentí satisfecha, ojo por ojo querido, pensé y me acurruco en el sillón esperando que venga mi tío.
Me hace bien estar con mis tíos, no me siento tan sola. Los domingos son los peores porque siempre fue el día familiar y teniendo mis viejos tan lejos todo se siente diferente. Primer y segundo año pasaba los domingos en la casa de Eli con sus hermanos, pero en algún punto sentí que molestaba aunque ellos me decían que no.
Últimamente, pasaba los domingos limpiando el departamento, aunque vivo sola es bastante grande. Tiene un living comedor amplio, en un parte hay un futon de dos cuerpos y dos de uno, con una mesita de café y un plasma, del otro lado esta la mesa con seis sillas y un estante con libros de la facu y otros. La cocina es amplia, hasta tiene un placard para guardar cosas, un baño de visitas, y mi pieza está en suite con un baño completo. Tengo una cama de dos plazas, con cuatro almohadas, un escritorio, que lo ubique abajo de la ventana porque me encanta estudiar con luz natural, la pc y varios estantes con ropa de cama. A cada lado de la cama hay una mesita de luz, la de la izquierda tiene una lámpara y el libro de turno, la de la derecha, el despertador, alguna crema para las manos y un chocolate. El balcón es la mejor parte, abarca todo el largo del departamento. Todo esta decorado en tonos beige y blanco. El piso es casi en su totalidad de parquet plastificado, lo que me ahorra muchísimo tiempo a la hora de la limpieza, menos en la cocina, que tengo cerámica blanca y en los dos baños. Limpiarlo me deja agotada.
Mi papá tiene cuatro hermanos más, y cada uno tiene tres o cuatro hijos, por ende, tengo una familia grande y ruidosa que me espera para almorzar. Tengo resaca, pero nada que no pueda controlar, en todo caso, estoy tan emocionada por todo lo de anoche que no siento malestar.
Les cuento a mis primas la historia y se quedan todas embobadas mientras tomamos sol. El BlackBerry no deja de sonar y con cada mensaje no puedo creer la cantidad de cosas en común que tengo con Federico. Me acuerdo de su sonrisa y siento un cosquilleo en todo el cuerpo. Hace mucho no me pasaba de estar esperando, deseando ver a alguien. Creo que no me había pasado nunca, por lo menos no de esta forma.
El asado estaba riquísimo, hicimos sobre mesa, tomamos un rato mas de sol, dormi una siesta increíblemente reparadora en la reposera, después una de mis tías me levanta con mates y factura. Cerca de las seis me tomo un remis para volver a casa.
Le mando un mensaje Federico para avisarle que estaba volviendo a casa. Me llama y sin decirme ni quiera hola, a penas respondo suelta -Te paso a buscar a las nueve, vamos a cenar al bar de un amigo que abrió hace poco. Muero de ganas de verte - En qué momento me morí y fui al cielo me quede pensando con una cara de idiota total que hasta hizo reír al remisero..
Me baño con el jabón exfoliante que guardo sólo para ocasiones especiales, me pongo la crema hidratante del mismo aroma que el jabón, mientras pienso que me voy a poner.
Me decido por un jean mas bien clarito, una musculosa de fondo azul noche con unos pajaritos en tonos crudos muy delicada, chatitas trenzadas morrones, una bandolera del mismo color de los zapatos, un saquito de hilo del mismo tono de los pajaritos, aritos de perla (puedo decir que en mis veintitrés, casi vienticuatro años si hay algo con lo que no puedo salir de mi casa son los aritos de perla, son como mi marca registrada) algo de perfume y el pelo con los rulos lo mas arreglados posible. Me termino de cambiar a las nueve menos cuarto. Llamo a mi Mamá del teléfono fijo para contarle que tal me fue anoche en el casamiento y lo bien que la pase hoy en la casa del tío, omito contarle lo de Federico, todavía no pasó nada, así que no hay mucho que contar.
Nueve y cinco me manda un mensaje Federico para avisarme que llega en cinco y me pregunta el piso. Corto con Mamá, le digo que salgo a cenar con una de las chicas, me pide que me cuide y que no vuelva tarde. Es imposible que esta mujer se deje de preocupar por mi en algún momento. Le digo que no se preocupe, que la quiero, y que mañana la llamo.
Contesto a Federico "Departamento 14 B. Ya estoy lista, te espero". A penas mando el mensaje suena el timbre. Con voz temblorosa por los nervios pregunto quien es. -Soy Fede, Mía. Bajas?- Siento que el corazón se me va a salir de lugar. -Ya bajo- le contesto tratando de sonar tranquila.
Me doy los últimos retoques con la ayuda del espejo del ascensor. Respiro profundo y salgo.
Lo veo parado apoyando el brazo en el portón del edificio. Tiene un jean clásico, una camisa a cuadros roja y blanca y unas converse negras. Está para comérselo como aperitivo de la cena.
Abro el portón, me mira, y siento que me desnuda con la mirada - estas hermosa- me dice y me derrito a fuego lento. - Hola, para vos también- le digo con una sonrisa entre dientes.
Me acerco para darle un beso en el cachete, pero antes que me de cuenta con una mano me agarra de la cintura, con la otra me agarra la cara, me acerca a él de una forma dolorosamente lenta, hasta que estamos pegados, mirándonos. Todo mi ser pide que me bese.
Me besa en el cachete, mientras su mano pasa a mi nuca acariciándome el pelo, y va desparramando besos hasta la comisura del labio, en el mismo punto donde me beso anoche, aleja su cara de la mía, me mira unos segundos, que para mi parecen la eternidad misma, me pide permiso con los ojos, pero antes que pueda reaccionar nos fundimos en el beso mas perfecto que me hayan dado en mi vida. Siento su perfume que me inunda y me dejo llevar, él pone sus manos en mi cintura abrazándome hacia él, yo le rodeo la cara con mis manos, y somos sólo lengua, labios y suspiros.
Es suave, es tierno y al mismo tiempo tan carnal que toca cada fibra de mi cuerpo.
25 de octubre de 2012
Parte V.
Antes que nada creo que tengo que aclarar que esta historia NO ES REAL.
No se preocupen que no estoy sufriendo ningún tipo de esquizofrenia o doble personalidad, simplemente tengo mucho tiempo libre y una vida romántica pasando por una etapa de frío polar, en la que estoy mas sola que un preso de máxima seguridad. Así que, entre tanta novela que estaba leyendo decidí escribir una con la que realmente me identificara, igual de cursi y con todas las pedorradas de siempre jajaja.
Soñar no cuesta nada!!!
Besos para todoss.
Cele
-Así que dos meses eh? le digo levantando una ceja en tono sarcástico.
-Te vi en el bar el día del cumpleaños de Julian, pero estabas muy ocupada con tus amigas y cuando me dije por fin, la tengo que hablar, no me puedo quedar con las ganas, vos ya te estabas despidiendo de tus amigas y saliendo del lugar prácticamente.- me contesta bastante serio haciendo caso omiso a mi tono
-Cuando vi la solicitud en Facebook y vi que conocías a los chicos pensé justamente en el cumple de Julian, pero no me acuerdo haberte visto.
-Y bueno, cosas que pasan - me dijo levantando un poco los hombros. - Igual no quiero hablar de eso, contame un poco de vos.
-Que queres saber? - le pregunto divertida mientras tomo un poco de champagne.
- Mmm. A ver, mi imagino que estudias abogacía y se que trabajas en el estudio de los chicos.
Cuando estaba por decir algo más lo interrumpo - Me parece que tenes ventaja. Así que ahora soy yo la que quiere saber de vos.
Se rie, se pasa la mano por el pelo y me levanta la ceja haciendo el mismo gesto que yo hace unos minutos - Así que queres saber de mi. Eso es muy bueno.
-Sí, contame. Que haces? - Trato de parecer seria, pero se me escapa una sonrisa. Tengo que dejar de tomar me recuerdo a mi misma.
-Soy arquitecto, ahora independiente, tengo un estudio con mi hermana y otro con un amigo, arrancamos de a poco a penas nos recibimos y estamos creciendo de a poquito. Ahora estamos medio tapados de trabajo, pero no me quejo, me encanta lo que hago.
-Se nota que te llevas muy bien con tu hermana.
Se rie y supongo que se acuerdo de la escena infantil que le hice horas atrás. - Si, somos cuatro hermanos y la verdad nos llevamos muy bien. Yo soy el del medio, Sabri es la mas grande. Tenemos poca diferencia de edad, año y medio como mucho entre cada uno así que pasamos por todas las etapas casi juntos.- Se sigue riendo y dice - La volvíamos loca a la pobre de mi vieja, no tenía un segundo de paz. Todos varones menos Sabri. Vos tenes hermanos?
- No, soy hija única. Me hubiera encantado tener hermanos, pero mi vieja después de mi no pudo tener mas hijos. Tengo una amiga que es como la hermana que nunca tuve. Nos criamos juntas, fuimos al colegio juntas y las dos teníamos parientes acá, era casi seguro que nos veníamos a estudiar juntas también. Ella tiene dos hermanos mas grandes que ya estaban estudiando acá, y básicamente me adoptaron en primer año. Creo que pasaba mas tiempo con ellos en su casa que en mi departamento. -Así que todos varones eh? de ahí eso de ser tan cuida con la pobre de tu hermana?.
Me mira y tiene una chispa en la mirada que me dan ganas de comérmelo como un caramelo de dulce de leche. - Siempre me va a preocupar con quien esté mi hermana. Darío- supongo que hace referencia al morocho que la fue a buscar- es el mejor que encontró hasta ahora. Pero no quiero hablar más de mi hermana.- Me llena la copa otra vez -De donde sos? - dice mientras llena la suya también.
-De Misiones.
-Uh, lejos, hermosa provincia, la conocí hace unos años. Nos fuimos de vacaciones de invierno con mis viejos antes de recibirme, me quede enamorado de los paisajes.- hace una pausa, me mira con ternura y me dice - Les debe haber costado un montón a tus viejos dejarte venir.- y me derrito una vez mas.
-Creo que todavía les cuesta.- le doy una media sonrisa. Pensar en mis viejos y el hecho de estar lejos todavía me cuesta a mi también - Igual, están acá cada dos por tres. Imposible tenerlos lejos por mas de dos meses.
-Vienen siempre ellos? Vos no vas seguido para allá?
- Voy cuando puedo. En julio me tome las vacaciones y me fui diez días. Es increíble como me relajo, es otro aire, otra forma de vida. De vez en cuando me sofoca la ciudad y siento que tengo que salir para pensar las cosas con claridad. Con el tema del estudio ahora se me complica, además los pasajes están carísimos y el viaje en colectivo es re largo. Pero cada vez que voy vuelvo hecha una seda, con la cabeza despejada.
- Si, debe ser un embole. Pero a todos nos sofoca la ciudad, yo viví toda mi vida acá y cada vez que puedo me voy a las sierras, tenemos una casa en Calamuchita. Me llevo las cosas para trabajar allá y es otra cosa. Te voy a invitar algún día.- Le vuelvo la chispa a los ojos, no sé que se supone que le tengo que responder a eso y el alcohol ya no me deja pensar con tanta claridad. El angelito endemoniado que llevo adentro me dice, decile que sí tonta! Eso se va a convertir en un fin de semana de puro sexo en las sierras. Mi yo racional lo mira enojado. Y como una vez mas no me puedo poner de acuerdo conmigo misma le sonrío.
Me mira unos segundos y ninguno dice nada, hasta que corta el silencio. - Sos hermosa, te lo habían dicho?
Me ruborizo entera y le contesto - Si, mi mamá y mi abuela me lo dicen todo el tiempo. Lo digo en forma de chiste para que no se dé cuenta cuando me incomoda que me digan ese tipo de cosas. -Cuantos años tenes a todo esto?
-Veintinueve. Muy viejo para usted señorita?
Me hago la que lo pienso por dos segundos - No, si me decías treinta salía corriendo, pero creo que veintinueve esta bien - Le guiño un ojo y me paro, en la pista están repartiendo el cotillón. - No me duelen mas los pies, creo que es el efecto de ésto - levanto con cuidado la copa - Bailamos?
Se levanta, me saca la copa de la mano, la apoya en la mesa, me agarra la mano y me tira hacia él, me corre un poco el flequillo de la cara y nos quedamos tan cerca que puedo sentir su aliento, el olor a su perfume me termina de desarmar, como tengo tacos quedamos exactamente a la misma altura, mirándome fijo me dice -Sos hermosa, en serio.
Bajo la mirada, este tipo de cosas realmente me incomodan, tengo todo tipo de problemas con mi autoestima, nunca fui ni muy flaca, ni muy gorda, no tengo el típico cuerpo de reloj de arena, nunca creí que un tipo como él se podía llegar a fijar en mí. Soy alta, tengo mucho pecho y poca cola, siempre firme gracias a las clases de spinning, casi no tengo caderas y él parece el típico rugbier que saldría con la modelito que resulta ser una copia casi exacta de la barbie con la que jugaba cuando era chica, de pelo largo, brilloso, con curvas que matan a cualquiera. Y acá estoy yo, con unos rulos cortos y rebeldes, con un cuerpo del que nunca me sentí segura, sin poder entender qué es lo que me vio.
No te tires tan abajo, me dice mi yo racional cruzando los brazos y haciéndome un berrinche, tenés mucho para ofrecer. Sigo con la mirada abajo, tratando de entenderme.
Me levanta la cara poniendo sus dedos en la pera y me vuelve a repetir - Aunque me de cuenta que te pone incómoda, por una razón que todavía no entiendo, te lo voy a seguir repitiendo hasta que te hagas la idea, sos hermosa.
Le sonrío porque, por enésima vez en la noche, no se que mas hacer. Él esta con una mano apoyada en mi espalda a la altura de la cintura, el escote de la blusa en la espalda es tan profundo que toca la piel, puedo sentir su dedo gordo subiendo y bajando tan lento que para mi era el infierno mismo, la otra mano me acaricia la mejilla, muero por un beso, pero sólo me mira, estamos cerca, muy cerca y en este momento no quiero, no deseo nada mas que un beso suyo. No me importa que este la gente con la que trabajo todos los días, no me importa realmente no conocerlo, ni que esté el lugar lleno de sus conocidos, no me importa nada, porque por unos segundos desaparecen todo lo que nos rodea y solo estamos él y yo, perdiéndonos en la mirada del otro. Puedo sentir en lo más profundo de mí ser que el también me desea.
Su mirada me lo demuestra.
No se preocupen que no estoy sufriendo ningún tipo de esquizofrenia o doble personalidad, simplemente tengo mucho tiempo libre y una vida romántica pasando por una etapa de frío polar, en la que estoy mas sola que un preso de máxima seguridad. Así que, entre tanta novela que estaba leyendo decidí escribir una con la que realmente me identificara, igual de cursi y con todas las pedorradas de siempre jajaja.
Soñar no cuesta nada!!!
Besos para todoss.
Cele
-Así que dos meses eh? le digo levantando una ceja en tono sarcástico.
-Te vi en el bar el día del cumpleaños de Julian, pero estabas muy ocupada con tus amigas y cuando me dije por fin, la tengo que hablar, no me puedo quedar con las ganas, vos ya te estabas despidiendo de tus amigas y saliendo del lugar prácticamente.- me contesta bastante serio haciendo caso omiso a mi tono
-Cuando vi la solicitud en Facebook y vi que conocías a los chicos pensé justamente en el cumple de Julian, pero no me acuerdo haberte visto.
-Y bueno, cosas que pasan - me dijo levantando un poco los hombros. - Igual no quiero hablar de eso, contame un poco de vos.
-Que queres saber? - le pregunto divertida mientras tomo un poco de champagne.
- Mmm. A ver, mi imagino que estudias abogacía y se que trabajas en el estudio de los chicos.
Cuando estaba por decir algo más lo interrumpo - Me parece que tenes ventaja. Así que ahora soy yo la que quiere saber de vos.
Se rie, se pasa la mano por el pelo y me levanta la ceja haciendo el mismo gesto que yo hace unos minutos - Así que queres saber de mi. Eso es muy bueno.
-Sí, contame. Que haces? - Trato de parecer seria, pero se me escapa una sonrisa. Tengo que dejar de tomar me recuerdo a mi misma.
-Soy arquitecto, ahora independiente, tengo un estudio con mi hermana y otro con un amigo, arrancamos de a poco a penas nos recibimos y estamos creciendo de a poquito. Ahora estamos medio tapados de trabajo, pero no me quejo, me encanta lo que hago.
-Se nota que te llevas muy bien con tu hermana.
Se rie y supongo que se acuerdo de la escena infantil que le hice horas atrás. - Si, somos cuatro hermanos y la verdad nos llevamos muy bien. Yo soy el del medio, Sabri es la mas grande. Tenemos poca diferencia de edad, año y medio como mucho entre cada uno así que pasamos por todas las etapas casi juntos.- Se sigue riendo y dice - La volvíamos loca a la pobre de mi vieja, no tenía un segundo de paz. Todos varones menos Sabri. Vos tenes hermanos?
- No, soy hija única. Me hubiera encantado tener hermanos, pero mi vieja después de mi no pudo tener mas hijos. Tengo una amiga que es como la hermana que nunca tuve. Nos criamos juntas, fuimos al colegio juntas y las dos teníamos parientes acá, era casi seguro que nos veníamos a estudiar juntas también. Ella tiene dos hermanos mas grandes que ya estaban estudiando acá, y básicamente me adoptaron en primer año. Creo que pasaba mas tiempo con ellos en su casa que en mi departamento. -Así que todos varones eh? de ahí eso de ser tan cuida con la pobre de tu hermana?.
Me mira y tiene una chispa en la mirada que me dan ganas de comérmelo como un caramelo de dulce de leche. - Siempre me va a preocupar con quien esté mi hermana. Darío- supongo que hace referencia al morocho que la fue a buscar- es el mejor que encontró hasta ahora. Pero no quiero hablar más de mi hermana.- Me llena la copa otra vez -De donde sos? - dice mientras llena la suya también.
-De Misiones.
-Uh, lejos, hermosa provincia, la conocí hace unos años. Nos fuimos de vacaciones de invierno con mis viejos antes de recibirme, me quede enamorado de los paisajes.- hace una pausa, me mira con ternura y me dice - Les debe haber costado un montón a tus viejos dejarte venir.- y me derrito una vez mas.
-Creo que todavía les cuesta.- le doy una media sonrisa. Pensar en mis viejos y el hecho de estar lejos todavía me cuesta a mi también - Igual, están acá cada dos por tres. Imposible tenerlos lejos por mas de dos meses.
-Vienen siempre ellos? Vos no vas seguido para allá?
- Voy cuando puedo. En julio me tome las vacaciones y me fui diez días. Es increíble como me relajo, es otro aire, otra forma de vida. De vez en cuando me sofoca la ciudad y siento que tengo que salir para pensar las cosas con claridad. Con el tema del estudio ahora se me complica, además los pasajes están carísimos y el viaje en colectivo es re largo. Pero cada vez que voy vuelvo hecha una seda, con la cabeza despejada.
- Si, debe ser un embole. Pero a todos nos sofoca la ciudad, yo viví toda mi vida acá y cada vez que puedo me voy a las sierras, tenemos una casa en Calamuchita. Me llevo las cosas para trabajar allá y es otra cosa. Te voy a invitar algún día.- Le vuelvo la chispa a los ojos, no sé que se supone que le tengo que responder a eso y el alcohol ya no me deja pensar con tanta claridad. El angelito endemoniado que llevo adentro me dice, decile que sí tonta! Eso se va a convertir en un fin de semana de puro sexo en las sierras. Mi yo racional lo mira enojado. Y como una vez mas no me puedo poner de acuerdo conmigo misma le sonrío.
Me mira unos segundos y ninguno dice nada, hasta que corta el silencio. - Sos hermosa, te lo habían dicho?
Me ruborizo entera y le contesto - Si, mi mamá y mi abuela me lo dicen todo el tiempo. Lo digo en forma de chiste para que no se dé cuenta cuando me incomoda que me digan ese tipo de cosas. -Cuantos años tenes a todo esto?
-Veintinueve. Muy viejo para usted señorita?
Me hago la que lo pienso por dos segundos - No, si me decías treinta salía corriendo, pero creo que veintinueve esta bien - Le guiño un ojo y me paro, en la pista están repartiendo el cotillón. - No me duelen mas los pies, creo que es el efecto de ésto - levanto con cuidado la copa - Bailamos?
Se levanta, me saca la copa de la mano, la apoya en la mesa, me agarra la mano y me tira hacia él, me corre un poco el flequillo de la cara y nos quedamos tan cerca que puedo sentir su aliento, el olor a su perfume me termina de desarmar, como tengo tacos quedamos exactamente a la misma altura, mirándome fijo me dice -Sos hermosa, en serio.
Bajo la mirada, este tipo de cosas realmente me incomodan, tengo todo tipo de problemas con mi autoestima, nunca fui ni muy flaca, ni muy gorda, no tengo el típico cuerpo de reloj de arena, nunca creí que un tipo como él se podía llegar a fijar en mí. Soy alta, tengo mucho pecho y poca cola, siempre firme gracias a las clases de spinning, casi no tengo caderas y él parece el típico rugbier que saldría con la modelito que resulta ser una copia casi exacta de la barbie con la que jugaba cuando era chica, de pelo largo, brilloso, con curvas que matan a cualquiera. Y acá estoy yo, con unos rulos cortos y rebeldes, con un cuerpo del que nunca me sentí segura, sin poder entender qué es lo que me vio.
No te tires tan abajo, me dice mi yo racional cruzando los brazos y haciéndome un berrinche, tenés mucho para ofrecer. Sigo con la mirada abajo, tratando de entenderme.
Me levanta la cara poniendo sus dedos en la pera y me vuelve a repetir - Aunque me de cuenta que te pone incómoda, por una razón que todavía no entiendo, te lo voy a seguir repitiendo hasta que te hagas la idea, sos hermosa.
Le sonrío porque, por enésima vez en la noche, no se que mas hacer. Él esta con una mano apoyada en mi espalda a la altura de la cintura, el escote de la blusa en la espalda es tan profundo que toca la piel, puedo sentir su dedo gordo subiendo y bajando tan lento que para mi era el infierno mismo, la otra mano me acaricia la mejilla, muero por un beso, pero sólo me mira, estamos cerca, muy cerca y en este momento no quiero, no deseo nada mas que un beso suyo. No me importa que este la gente con la que trabajo todos los días, no me importa realmente no conocerlo, ni que esté el lugar lleno de sus conocidos, no me importa nada, porque por unos segundos desaparecen todo lo que nos rodea y solo estamos él y yo, perdiéndonos en la mirada del otro. Puedo sentir en lo más profundo de mí ser que el también me desea.
Su mirada me lo demuestra.
24 de octubre de 2012
Parte IV
Qué carajo se supone que tengo que responder a un estás hermosa Mía, cuando hace unas horas lo ví de la mano con la novia. Que será que está buscando este señor me-tiro-a-cualquiera??
Trato de disimular mi decepción, y lo enojada que estoy, soy salvada por la campana, el chico de la barra me alcanza la copa, agradezco, lo miro a Federico con mi mejor sonrisa - Una copa de champagne - la levanto haciendo el gesto de salud y tomo un sorbo - vuelvo con los chicos - suelto las palabras, le guiño un ojo y me doy media vuelta.
En eso me agarra el codo -Ahora no estamos en una librería - se ríe y alza el dedo haciendo un círculo para hacer que mire el lugar, el mismo gesto que yo había hecho a él el jueves.
Estoy indignada con este tipo, miro alrededor y no veo a la novia. Las copas de vino siguen haciendo efecto y antes de pensar lo que voy a decir abro la boca - No creo que tu novia esté muy contenta de que estés hablando conmigo en este momento- lo miro fijo y me arrepiento al segundo.
-Novia? - me pregunta perplejo - Si esta es tu manera de preguntarme si tengo novia o estoy en una relación con alguien te aclaro que no, si no, no te hubiera buscado en Facebook, ni le hubiera preguntado a Julian por vos - me contesta con una sonrisa irónica.
Encima tiene la caradurez de negarla en mi cara, que se piensa? que no lo vi esta tarde casi abrazándose con esa rubia, que para colmo, era divina la muy perra - No me interesa saber si estas o no con alguien, igualmente seguro la chica que te estaba agarrando el brazo esta tarde en la iglesia te debe estar extrañando.- otra vez, hablo antes de pensar y me arrepiento el doble.
Se ríe tan fuerte que los dos señores que estaban al lado nuestro se dan vuelta para mirarnos, yo trato de encarar para donde están los chicos.
Cuando se da cuenta que tengo la cara de un rojo escarlata de la vergüenza me dice - Para Mía, estas pensando cualquiera, y a pesar que no creas que te deba explicaciones te voy a aclarar que Sabrina que supongo debe ser la chica rubia de vestido negro con la que me viste esta tarde en la iglesia, es mi hermana, Julian es amigo de la familia hace años y nos invitó a los dos, cuando quieras te la presento.- se vuelve a desparramar de la risa.
-No hace falta, nos vemos después- lo miro y le doy una sonrisa asquerosamente forzada, tomo un trago largo y me voy. Esta vez deja que me vaya.
Lo veo a Víctor con la mujer, lo saludo a los dos y nos ponemos a hablar de cualquier cosa en el medio de la pista. Victor me alcanza a mí y a Cecilia, su esposa, otra copa de champagne, la recibo pero no tomo, las burbujas hacen estragos en mí, lo sé.
Estaba sonando una cumbia algo retro, cuando siento que alguien me agarra por la cintura, Federico pienso inmediatamente, pero cuando miro era uno de los chicos que hace tribunales con Ezequiel en el estudio, Nicolás, por alguna estúpida razón vuelvo a sentir una puntada de decepción Si hay hambre que no se note me digo para tranquilizarme y le sonrío haciéndome la coqueta.
-Bailamos? - me pregunta chocando su copa con la mía. Lo agarro del brazo y lo hago girar. Bailamos unos cuantos temas y volvemos con el resto del grupo del estudio.
Al rato arranca algo de carnaval carioca que corta el baile de todos los invitados. La veo a Flor que me guiña el ojo, me hace señas y aprovechamos para ir al baño. Reviso mi teléfono por segunda vez en toda la noche y tenía un par de mensajes en el BBm. Eli, una amiga de la facu, y abro los ojos como un plato cuando leo Fede Mazal, de donde carajo saco mi pin? la curiosidad me mata, abro el mensaje y leo "Gastón me acaba de dar tu pin. Siempre sos tan difícil o me lo estas haciendo a propósito? Espero que por lo menos aceptes tomar algo y bailar conmigo esta noche. Me quedé con ganas de conocerte desde el cumpleaños de Julian hace dos meses." Me estas jodiendo?! grito al celular mientras hacía pis en el baño. Flor preocupada me pregunta si está todo bien desde el otro lado de la puerta.
Salgo del cubículo del baño con cara de loca y le muestro el mensaje a Flor, se mata de la risa -Este tipo está muerto con vos Mía, o tiene muchas ganas de jugar al gato y al ratón- se ríe mas fuerte, yo frunzo el ceño. - Vos no viste que Gastón este hablando con él y que le pasó mi pin? - me sale la pregunta en tono mas bien acusatorio.
-No, no vi, ni me contó nada. Espera que se tome un par de copas de mas y le sacamos información- me guiña un ojo y se da vuelta encarando para el salón dando por terminada la conversación.
Volvemos a la pista y sigue el carnaval carioca, aprovechamos y nos pedimos un daikiri de frutilla cada una, esto no va a terminar bien me digo a mi misma cuando el mozo apoya los tragos en la barra.
Termina, por fin, todo esta onda brasilera y el DJ vuelve a poner cumbia. Levanto la vista de mi vaso y veo a Federico del otro lado del salón, con la rubia que supuestamente es la hermana de la cúal no me puedo acordar el nombre en este momento, soriendome. Devuelvo la sonrisa y veo que la agarra del codo a la y se acercan. Me quedo dura. El alcohol definitivamente está haciendo efecto. Mierda, no se que puede salir de todo esto! Cuando me doy cuenta los tengo a los dos parados enfrente mio.
-Sabri, te presento a Mía. Mía, ella es Sabrina, mi hermana- Sonrio de nuevo a los dos.
-Mucho gusto. Ella es Florencia, una amiga- ahora estoy mirando y sonriendo a Flor como una tarada.
-Sos la novia de Gastón no?- le pregunta Fede Flor muy cortes.
-Si, lo conocés?- Flor esta tratando de conseguir información.
-Si, nosotros - agarra del brazo a la hermana como en la iglesia y me da una mirada rápida como diciendo, ves que estabas pensando cualquiera. - somos amigos de toda la vida de Julian, prácticamente nos criamos juntos y lo conocí a Gastón en las juntadas poco después que ellos empezaran a cursar juntos en la facultad. Soy uno de los pata dura con los que juega al futbol todos los sábados - Nos reimos todos.
-Aaahhh, vos sos el famoso Federico al que todos echan la culpa cuando pierden? El reemplazo del arquero?
-El mismísimo - responde él. Me mira de nuevo, me vuelve a sonreir. Mi demonio interno me grita casi en tono exasperado, no puede estar TAN bueno!!
Se acerca Gastón, hacen unos chistes, nos volvemos a reir todos. Se acerca un morocho a Sabrina y dice - Voy a sacar a mi hermosa novia de los brazos de su hermano para bailar un rato puede ser? - Me cae la ficha de todo, quería que me trague, literalmente, la tierra.
Flor se va con Gastón y quedamos los dos solos.
-Supongo que ahora no tenes mas excusas para seguir evitándome no?
-No creo que te haya estado evitando.
-Te anda bien el teléfono? Te quise agregar a facebook y te mande un pin que nunca respondiste. Si te anda bien el teléfono y no respondiste es porque, independientemente de lo que me digas, me estas evitando.
Lo miro perpleja. La puta madre! y ahora que le digo? - Me anda perfectamente bien el teléfono, últimamente no tuve problemas con la tecnología. No te iba a responder hasta que no me asegure que no seas un acosador nato- Nos reimos los dos. Me mira y noto algo de impaciencia en su mirada.
-Bailamos? - me pregunta y antes que diga si me agarra la cintura y me empuja contra él, nuestras caras quedan a unos centímetros, veo esos ojos verdes espectaculares y me derrito un poco mas en sus brazos.
-Creo que no tengo muchas opciones no? - respondo sonriendole mientras el me da una vuelta.
Bailamos unos cuantos temas mas, me voy soltando de a poquito, el alcohol definitivamente hace su magia, hasta que la gente empieza a hacer trencito. A mi me están matando los pies. Los zapatos son divinos pero tienen casi quince centímetros de taco y necesito sentarme.
- Nos sentamos? No doy mas de los pies.
- Como usted quiera señorita. Anda yendo que pido algo para tomar.
Me siento en la primer mesa que encuentro, saco el celular para ver la hora, son las tres de la mañana. Mi yo racional, o lo que queda de esa parte de mí, me implora que deje de tomar, por lo menos rato. Cuando levanto la vista él aparece de nuevo al lado mio.
Acerca su silla a la mía y nos quedamos de frente, nos miramos sin decir nada unos minutos.
En eso llega un mozo con un champagne y dos copas cortando un poco la magia. Agacha la cabeza, sonríe y la mueve de un lado a otro como incrédulo de la situación, me vuelve a mirar un segundo y sirve las dos copas. Me alcanza una, el agarra la otra.
- Brindemos porque por primera vez en algo así como dos meses al fin puedo hablar con vos.
Trato de disimular mi decepción, y lo enojada que estoy, soy salvada por la campana, el chico de la barra me alcanza la copa, agradezco, lo miro a Federico con mi mejor sonrisa - Una copa de champagne - la levanto haciendo el gesto de salud y tomo un sorbo - vuelvo con los chicos - suelto las palabras, le guiño un ojo y me doy media vuelta.
En eso me agarra el codo -Ahora no estamos en una librería - se ríe y alza el dedo haciendo un círculo para hacer que mire el lugar, el mismo gesto que yo había hecho a él el jueves.
Estoy indignada con este tipo, miro alrededor y no veo a la novia. Las copas de vino siguen haciendo efecto y antes de pensar lo que voy a decir abro la boca - No creo que tu novia esté muy contenta de que estés hablando conmigo en este momento- lo miro fijo y me arrepiento al segundo.
-Novia? - me pregunta perplejo - Si esta es tu manera de preguntarme si tengo novia o estoy en una relación con alguien te aclaro que no, si no, no te hubiera buscado en Facebook, ni le hubiera preguntado a Julian por vos - me contesta con una sonrisa irónica.
Encima tiene la caradurez de negarla en mi cara, que se piensa? que no lo vi esta tarde casi abrazándose con esa rubia, que para colmo, era divina la muy perra - No me interesa saber si estas o no con alguien, igualmente seguro la chica que te estaba agarrando el brazo esta tarde en la iglesia te debe estar extrañando.- otra vez, hablo antes de pensar y me arrepiento el doble.
Se ríe tan fuerte que los dos señores que estaban al lado nuestro se dan vuelta para mirarnos, yo trato de encarar para donde están los chicos.
Cuando se da cuenta que tengo la cara de un rojo escarlata de la vergüenza me dice - Para Mía, estas pensando cualquiera, y a pesar que no creas que te deba explicaciones te voy a aclarar que Sabrina que supongo debe ser la chica rubia de vestido negro con la que me viste esta tarde en la iglesia, es mi hermana, Julian es amigo de la familia hace años y nos invitó a los dos, cuando quieras te la presento.- se vuelve a desparramar de la risa.
-No hace falta, nos vemos después- lo miro y le doy una sonrisa asquerosamente forzada, tomo un trago largo y me voy. Esta vez deja que me vaya.
Lo veo a Víctor con la mujer, lo saludo a los dos y nos ponemos a hablar de cualquier cosa en el medio de la pista. Victor me alcanza a mí y a Cecilia, su esposa, otra copa de champagne, la recibo pero no tomo, las burbujas hacen estragos en mí, lo sé.
Estaba sonando una cumbia algo retro, cuando siento que alguien me agarra por la cintura, Federico pienso inmediatamente, pero cuando miro era uno de los chicos que hace tribunales con Ezequiel en el estudio, Nicolás, por alguna estúpida razón vuelvo a sentir una puntada de decepción Si hay hambre que no se note me digo para tranquilizarme y le sonrío haciéndome la coqueta.
-Bailamos? - me pregunta chocando su copa con la mía. Lo agarro del brazo y lo hago girar. Bailamos unos cuantos temas y volvemos con el resto del grupo del estudio.
Al rato arranca algo de carnaval carioca que corta el baile de todos los invitados. La veo a Flor que me guiña el ojo, me hace señas y aprovechamos para ir al baño. Reviso mi teléfono por segunda vez en toda la noche y tenía un par de mensajes en el BBm. Eli, una amiga de la facu, y abro los ojos como un plato cuando leo Fede Mazal, de donde carajo saco mi pin? la curiosidad me mata, abro el mensaje y leo "Gastón me acaba de dar tu pin. Siempre sos tan difícil o me lo estas haciendo a propósito? Espero que por lo menos aceptes tomar algo y bailar conmigo esta noche. Me quedé con ganas de conocerte desde el cumpleaños de Julian hace dos meses." Me estas jodiendo?! grito al celular mientras hacía pis en el baño. Flor preocupada me pregunta si está todo bien desde el otro lado de la puerta.
Salgo del cubículo del baño con cara de loca y le muestro el mensaje a Flor, se mata de la risa -Este tipo está muerto con vos Mía, o tiene muchas ganas de jugar al gato y al ratón- se ríe mas fuerte, yo frunzo el ceño. - Vos no viste que Gastón este hablando con él y que le pasó mi pin? - me sale la pregunta en tono mas bien acusatorio.
-No, no vi, ni me contó nada. Espera que se tome un par de copas de mas y le sacamos información- me guiña un ojo y se da vuelta encarando para el salón dando por terminada la conversación.
Volvemos a la pista y sigue el carnaval carioca, aprovechamos y nos pedimos un daikiri de frutilla cada una, esto no va a terminar bien me digo a mi misma cuando el mozo apoya los tragos en la barra.
Termina, por fin, todo esta onda brasilera y el DJ vuelve a poner cumbia. Levanto la vista de mi vaso y veo a Federico del otro lado del salón, con la rubia que supuestamente es la hermana de la cúal no me puedo acordar el nombre en este momento, soriendome. Devuelvo la sonrisa y veo que la agarra del codo a la y se acercan. Me quedo dura. El alcohol definitivamente está haciendo efecto. Mierda, no se que puede salir de todo esto! Cuando me doy cuenta los tengo a los dos parados enfrente mio.
-Sabri, te presento a Mía. Mía, ella es Sabrina, mi hermana- Sonrio de nuevo a los dos.
-Mucho gusto. Ella es Florencia, una amiga- ahora estoy mirando y sonriendo a Flor como una tarada.
-Sos la novia de Gastón no?- le pregunta Fede Flor muy cortes.
-Si, lo conocés?- Flor esta tratando de conseguir información.
-Si, nosotros - agarra del brazo a la hermana como en la iglesia y me da una mirada rápida como diciendo, ves que estabas pensando cualquiera. - somos amigos de toda la vida de Julian, prácticamente nos criamos juntos y lo conocí a Gastón en las juntadas poco después que ellos empezaran a cursar juntos en la facultad. Soy uno de los pata dura con los que juega al futbol todos los sábados - Nos reimos todos.
-Aaahhh, vos sos el famoso Federico al que todos echan la culpa cuando pierden? El reemplazo del arquero?
-El mismísimo - responde él. Me mira de nuevo, me vuelve a sonreir. Mi demonio interno me grita casi en tono exasperado, no puede estar TAN bueno!!
Se acerca Gastón, hacen unos chistes, nos volvemos a reir todos. Se acerca un morocho a Sabrina y dice - Voy a sacar a mi hermosa novia de los brazos de su hermano para bailar un rato puede ser? - Me cae la ficha de todo, quería que me trague, literalmente, la tierra.
Flor se va con Gastón y quedamos los dos solos.
-Supongo que ahora no tenes mas excusas para seguir evitándome no?
-No creo que te haya estado evitando.
-Te anda bien el teléfono? Te quise agregar a facebook y te mande un pin que nunca respondiste. Si te anda bien el teléfono y no respondiste es porque, independientemente de lo que me digas, me estas evitando.
Lo miro perpleja. La puta madre! y ahora que le digo? - Me anda perfectamente bien el teléfono, últimamente no tuve problemas con la tecnología. No te iba a responder hasta que no me asegure que no seas un acosador nato- Nos reimos los dos. Me mira y noto algo de impaciencia en su mirada.
-Bailamos? - me pregunta y antes que diga si me agarra la cintura y me empuja contra él, nuestras caras quedan a unos centímetros, veo esos ojos verdes espectaculares y me derrito un poco mas en sus brazos.
-Creo que no tengo muchas opciones no? - respondo sonriendole mientras el me da una vuelta.
Bailamos unos cuantos temas mas, me voy soltando de a poquito, el alcohol definitivamente hace su magia, hasta que la gente empieza a hacer trencito. A mi me están matando los pies. Los zapatos son divinos pero tienen casi quince centímetros de taco y necesito sentarme.
- Nos sentamos? No doy mas de los pies.
- Como usted quiera señorita. Anda yendo que pido algo para tomar.
Me siento en la primer mesa que encuentro, saco el celular para ver la hora, son las tres de la mañana. Mi yo racional, o lo que queda de esa parte de mí, me implora que deje de tomar, por lo menos rato. Cuando levanto la vista él aparece de nuevo al lado mio.
Acerca su silla a la mía y nos quedamos de frente, nos miramos sin decir nada unos minutos.
En eso llega un mozo con un champagne y dos copas cortando un poco la magia. Agacha la cabeza, sonríe y la mueve de un lado a otro como incrédulo de la situación, me vuelve a mirar un segundo y sirve las dos copas. Me alcanza una, el agarra la otra.
- Brindemos porque por primera vez en algo así como dos meses al fin puedo hablar con vos.
23 de octubre de 2012
Parte III
No puede ser que este sonando el despertador! Dale Mía, abrí los ojos que te espera un día de locos, me reta mi yo racional. Es imposible dice mi ángel endomoniado, ya está, sacrifico el desayuno por veinte minutos mas en la cama.
Salto de la cama, me visto a las apuradas, me miro en el espejo y veo el mismo reflejo de siempre, los rulos indomables, ahora mas cortos que nunca, la cara de dormida y los ojos un poco mas verdes que de costumbre, por suerte de a poco me fui sacando la blancura de la piel de invierno y para estar a principios de octubre ya estoy bastante bronceada. Empiezo a lavarme los dientes cuando pienso en que el pelo corto me sienta bien, pero nunca creí que me iba a dar tanto trabajo arreglármelo todos los días. Miro el reloj y sé que si no me apuro voy a llegar tarde.
En el estudio lo mismo de siempre, arranco con el mate para Gastón y hoy elijo un café para mi.
Julian se toma el día porque está arreglando los últimos detalles del casamiento de mañana, lo que es muchísimo mejor porque no tengo ganas de aguantar preguntas sobre Federico. Anoche decidí antes de quedarme completamente dormida que no voy a aceptar su solicitud de amistad, por lo menos no ahora.
Cuando abro la puerta de casa cerca de las diez de la noche después del gimnasio, me tiro en el sillón y pongo música, elijo algo de Calamaro. Me suena el teléfono, miro la pantalla y es Eli.
- Gorda vamos a tomar algo!-me dice antes de decirme hola. Sé que me quiere contar algo, cuando esta así de acelerada es porque tiene novedades.
-Dale - le digo sin muchas ganas - pasame a buscar en una hora así me das tiempo para bañarme, recién vuelvo del gimnasio.
- Perfecto, en una hora estoy ahí, tengo novedades, que cuando te cuente te morís.
Vamos a un bar a la vuelta de casa, hablamos unas horas con mojitos de por medio para ponernos al día, me cuenta de su nueva conquista, yo, le cuento toda esta historia rara con Federico, y cuando me estoy cayendo de sueño en la mesita volvemos a casa. Se queda a dormir.
El sábado nos levantamos cerca del medio día, hago una ensalada Cesar y le muestro el conjunto para el casamiento de esta noche. Comemos y nos ponemos a tomar sol en la terraza.
Me miro en el espejo ya loqueada y lista para salir, el demonio que hay en mí pone los pulgares arriba, aprobando el look e intenta que saque la perra que tengo adentro, pero mi yo racional, obviamente lo detiene en seco.
Tengo una pollera de seda azul noche, larga hasta el piso con pintitas en color crudo tirando a blanco, una blusa del mismo color de las pintitas de la pollera, con escote redondo adelante, lo suficientemente reveladora, casi sin espalda, unos zapatos fucsia y un cinto trenzado finito de gamuza para resaltar el corte entre la pollera y la blusa. La blusa sin espalda es para morirse, y en ese momento, mirándome al espejo, me alegro de haber pasado varias horas bajo el sol.
Maquillaje sencillo, concentrado mas que nada en los ojos delineados y con algo de iluminador, muy poco de rubor para resaltar el bronceado, y algo de color en los labios. Al tener el pelo corto no tengo muchas posibilidades de hacer el gran peinado, así que me dejo los rulos naturales bien arreglados.
Es la primera vez en la noche que me siento nerviosa, estoy segura que Federico va a estar en la fiesta, y el tipo está tan bueno que me desconcentra, si tomo más de la cuenta va a ser imposible resistirme a sus encantos, lo sé incluso antes de salir de casa.
Gastón y Flor me pasan a buscar a las siete de la tarde para ir a la iglesia, queda en las afueras de la ciudad lo que me da tiempo a relajarme en el trayecto en auto.
Llegamos, saludo a la gente del estudio y tratando de disimular lo busco entre los grupos que se están juntado afuera de la iglesia.
De repente lo veo ahí, hablando con un grupo de señores algo entrados en años y para mi sorpresa hay una chica que lo esta agarrando del brazo, no de la mano, sino, mas bien como entrelazando los brazos. Tiene que ser la novia, pienso automáticamente. Siento bronca y una pizca desilusión. En el fondo sabías que era demasiado bueno para ser verdad me grita mi yo racional. Me hago la indiferente y pretendo prestar atención a la conversación con los chicos, pero no tengo ni la mas mínima idea de lo que hablan, sólo estoy pensando en lo increíblemente estúpida que fui. Haberme puesto tan nerviosa por ver a un tipo que obviamente me vendió un par de espejitos de colores. No, no, no, mi yo racional gira la cabeza en señal de negación, en realidad no, si nunca te dirigió mas de dos palabras tarada!. Decido sacármelo de la cabeza, ya está, voy a disfrutar la noche y parece que hay tantos invitados que no creo que me lo cruce muchas veces a la noche.
La ráfaga de desilusión sigue ahí, latente, durante toda la misa.
Vamos al salón que queda relativamente cerca, miro el piso la mayor parte del tiempo, para evitar mirarlo.
En la entrada del salón nos esperan con unos aperitivos.
Hay un arco de piedras blancas en la recepción, que da paso a la parte donde están las mesas, realmente deben de venir mas de trescientos invitados, pienso a penas veo la cantidad de mesas, a nosotros nos toca una casi en la esquina izquierda. Me siento aliviada porque depende de dónde me siente se reduce bastante la visión. En frente de las mesas hay una barra y entre ambos un espacio que supone ser la pista de baile porque está frente al DJ. El salón es casi en su totalidad blanco, decorado con telas y flores, lo cierra un ventanal todo a lo largo que da a un patio con sillones blancos, un camino de velas y más flores.
Ceno tranquila, la comida esta riquísima y me tomo un par de copas de vino blanco dulce. Trato con todas mis fuerzas de no mirar a ningún lado.
Terminamos la cena y el efecto de las copas de vino hacen que me relaje. Tamara quiere ir al baño, aprovecho la oportunidad y voy con ella a retocar el maquillaje. Tenemos que atravesar el salón entero, la pista de baile y la barra para llegar a los baños. Pongo mi mejor porte, levanto la barbilla y me desplazo como si nada consiguiendo caminar con elegancia y soltura por todo el salón, la vista básicamente fija en la barra donde no hay nadie.
Volvemos sin mayores complicaciones, pasan el vídeo de los novios, hablan un poco los padres y arranca la fiesta.
Nos quedamos sentados un rato más en la mesa, saco el BlackBerry del sobre que es del mismo fucsia de los zapatos y el cinto. Tengo un mensaje de Eli, Y?? YA LO VISTE AL FAMOSO FEDERICO? QUIERO NOVEDADES!!!. No me explico cuál es la necesidad de las mayúsculas, pero le respondo: Me parece que tiene novia, te mantengo al tanto, pero estoy segura que esto no va más allá.
En eso, se me acerca Flor y me tira para que vaya con ella a la pista de baile. Eramos muy pocos los invitados que todavía seguíamos sentados. De mala gana me paro y voy, bailamos un par de temas con Gastón y los chicos del estudio y me acerca a la barra para pedir otra copa de champagne, cuando miro a la izquierda esta él parado con toda su hermosura...Mierda, no puede estar tan bueno, vuelvo a pensar por millonésima vez. Tiene un traje negro, camisa blanca y corbata fina. Definitivamente a algunos tipos habría que vedarles el derecho de usar trajes, no le puede quedar tan bien!
Me sonríe y se acerca.
- Hola- me dice. Sonrío y hay un silencio incómodo entre los dos. Me mira de arriba a abajo y sigue como si nada - Estás hermosa Mía. Que vas a tomar? - busco las palabras pero su mirada me come entera.
Salto de la cama, me visto a las apuradas, me miro en el espejo y veo el mismo reflejo de siempre, los rulos indomables, ahora mas cortos que nunca, la cara de dormida y los ojos un poco mas verdes que de costumbre, por suerte de a poco me fui sacando la blancura de la piel de invierno y para estar a principios de octubre ya estoy bastante bronceada. Empiezo a lavarme los dientes cuando pienso en que el pelo corto me sienta bien, pero nunca creí que me iba a dar tanto trabajo arreglármelo todos los días. Miro el reloj y sé que si no me apuro voy a llegar tarde.
En el estudio lo mismo de siempre, arranco con el mate para Gastón y hoy elijo un café para mi.
Julian se toma el día porque está arreglando los últimos detalles del casamiento de mañana, lo que es muchísimo mejor porque no tengo ganas de aguantar preguntas sobre Federico. Anoche decidí antes de quedarme completamente dormida que no voy a aceptar su solicitud de amistad, por lo menos no ahora.
Cuando abro la puerta de casa cerca de las diez de la noche después del gimnasio, me tiro en el sillón y pongo música, elijo algo de Calamaro. Me suena el teléfono, miro la pantalla y es Eli.
- Gorda vamos a tomar algo!-me dice antes de decirme hola. Sé que me quiere contar algo, cuando esta así de acelerada es porque tiene novedades.
-Dale - le digo sin muchas ganas - pasame a buscar en una hora así me das tiempo para bañarme, recién vuelvo del gimnasio.
- Perfecto, en una hora estoy ahí, tengo novedades, que cuando te cuente te morís.
Vamos a un bar a la vuelta de casa, hablamos unas horas con mojitos de por medio para ponernos al día, me cuenta de su nueva conquista, yo, le cuento toda esta historia rara con Federico, y cuando me estoy cayendo de sueño en la mesita volvemos a casa. Se queda a dormir.
El sábado nos levantamos cerca del medio día, hago una ensalada Cesar y le muestro el conjunto para el casamiento de esta noche. Comemos y nos ponemos a tomar sol en la terraza.
Me miro en el espejo ya loqueada y lista para salir, el demonio que hay en mí pone los pulgares arriba, aprobando el look e intenta que saque la perra que tengo adentro, pero mi yo racional, obviamente lo detiene en seco.
Tengo una pollera de seda azul noche, larga hasta el piso con pintitas en color crudo tirando a blanco, una blusa del mismo color de las pintitas de la pollera, con escote redondo adelante, lo suficientemente reveladora, casi sin espalda, unos zapatos fucsia y un cinto trenzado finito de gamuza para resaltar el corte entre la pollera y la blusa. La blusa sin espalda es para morirse, y en ese momento, mirándome al espejo, me alegro de haber pasado varias horas bajo el sol.
Maquillaje sencillo, concentrado mas que nada en los ojos delineados y con algo de iluminador, muy poco de rubor para resaltar el bronceado, y algo de color en los labios. Al tener el pelo corto no tengo muchas posibilidades de hacer el gran peinado, así que me dejo los rulos naturales bien arreglados.
Es la primera vez en la noche que me siento nerviosa, estoy segura que Federico va a estar en la fiesta, y el tipo está tan bueno que me desconcentra, si tomo más de la cuenta va a ser imposible resistirme a sus encantos, lo sé incluso antes de salir de casa.
Gastón y Flor me pasan a buscar a las siete de la tarde para ir a la iglesia, queda en las afueras de la ciudad lo que me da tiempo a relajarme en el trayecto en auto.
Llegamos, saludo a la gente del estudio y tratando de disimular lo busco entre los grupos que se están juntado afuera de la iglesia.
De repente lo veo ahí, hablando con un grupo de señores algo entrados en años y para mi sorpresa hay una chica que lo esta agarrando del brazo, no de la mano, sino, mas bien como entrelazando los brazos. Tiene que ser la novia, pienso automáticamente. Siento bronca y una pizca desilusión. En el fondo sabías que era demasiado bueno para ser verdad me grita mi yo racional. Me hago la indiferente y pretendo prestar atención a la conversación con los chicos, pero no tengo ni la mas mínima idea de lo que hablan, sólo estoy pensando en lo increíblemente estúpida que fui. Haberme puesto tan nerviosa por ver a un tipo que obviamente me vendió un par de espejitos de colores. No, no, no, mi yo racional gira la cabeza en señal de negación, en realidad no, si nunca te dirigió mas de dos palabras tarada!. Decido sacármelo de la cabeza, ya está, voy a disfrutar la noche y parece que hay tantos invitados que no creo que me lo cruce muchas veces a la noche.
La ráfaga de desilusión sigue ahí, latente, durante toda la misa.
Vamos al salón que queda relativamente cerca, miro el piso la mayor parte del tiempo, para evitar mirarlo.
En la entrada del salón nos esperan con unos aperitivos.
Hay un arco de piedras blancas en la recepción, que da paso a la parte donde están las mesas, realmente deben de venir mas de trescientos invitados, pienso a penas veo la cantidad de mesas, a nosotros nos toca una casi en la esquina izquierda. Me siento aliviada porque depende de dónde me siente se reduce bastante la visión. En frente de las mesas hay una barra y entre ambos un espacio que supone ser la pista de baile porque está frente al DJ. El salón es casi en su totalidad blanco, decorado con telas y flores, lo cierra un ventanal todo a lo largo que da a un patio con sillones blancos, un camino de velas y más flores.
Ceno tranquila, la comida esta riquísima y me tomo un par de copas de vino blanco dulce. Trato con todas mis fuerzas de no mirar a ningún lado.
Terminamos la cena y el efecto de las copas de vino hacen que me relaje. Tamara quiere ir al baño, aprovecho la oportunidad y voy con ella a retocar el maquillaje. Tenemos que atravesar el salón entero, la pista de baile y la barra para llegar a los baños. Pongo mi mejor porte, levanto la barbilla y me desplazo como si nada consiguiendo caminar con elegancia y soltura por todo el salón, la vista básicamente fija en la barra donde no hay nadie.
Volvemos sin mayores complicaciones, pasan el vídeo de los novios, hablan un poco los padres y arranca la fiesta.
Nos quedamos sentados un rato más en la mesa, saco el BlackBerry del sobre que es del mismo fucsia de los zapatos y el cinto. Tengo un mensaje de Eli, Y?? YA LO VISTE AL FAMOSO FEDERICO? QUIERO NOVEDADES!!!. No me explico cuál es la necesidad de las mayúsculas, pero le respondo: Me parece que tiene novia, te mantengo al tanto, pero estoy segura que esto no va más allá.
En eso, se me acerca Flor y me tira para que vaya con ella a la pista de baile. Eramos muy pocos los invitados que todavía seguíamos sentados. De mala gana me paro y voy, bailamos un par de temas con Gastón y los chicos del estudio y me acerca a la barra para pedir otra copa de champagne, cuando miro a la izquierda esta él parado con toda su hermosura...Mierda, no puede estar tan bueno, vuelvo a pensar por millonésima vez. Tiene un traje negro, camisa blanca y corbata fina. Definitivamente a algunos tipos habría que vedarles el derecho de usar trajes, no le puede quedar tan bien!
Me sonríe y se acerca.
- Hola- me dice. Sonrío y hay un silencio incómodo entre los dos. Me mira de arriba a abajo y sigue como si nada - Estás hermosa Mía. Que vas a tomar? - busco las palabras pero su mirada me come entera.
Parte II
Termine la cena, lave los platos y lo que había quedado del desayuno de esta mañana.
Me di un baño largo, larguísimo, el día había sido totalmente agotador. Cumplí mi ritual post baño, crema hidratante en la piel, crema para el pelo, loción en la cara para mantener la piel fresca, pijama, preparar la ropa para mañana y a la cama con un libro y la tableta de chocolate.
Busque el celular que después de la solicitud de amistad no quise tocar, no quise sucumbir a la tentación de abrir el facebook en el teléfono así que lo deje de lado.
Seguían las notificaciones del BBm y whatsapp, eran la mayoría de mis amigas y uno de Julian, uno de mis jefes, el que se casa el sábado, que decía, "tengo un amigo que cree haberte acosado esta tarde en una librería, no te preocupes que es buen tipo ;)". Tuve que leer el mensaje varias y todavía seguía perpleja.
Empecé a trabajar en el estudio hace tres años, mi amiga Pilar, tenía un amigo que se había recibido hace un año y había puesto un estudio jurídico con tres socios. Necesitaban una secretaria, pago mínimo, cinco horas de lunes a viernes, en un principio era sólo temporal, unas semanas como mucho. Acepte encantada.
Hubieron varias historias entre ellos y alguna de mis amigas, yo siempre trate de mantener las formas, me acordaba siempre de mi abuela, donde se come, no se caga me decía.
Cuando arranqué a trabajar eran cuatro abogados, Julian, Gastón, Victor y Ezequiel, todos hijos de abogados reconocidos que se estaban forjando su propio camino pero que ya venían con una base de clientes importantes. En un principio iban a contratar a un chico, pero unas semanas antes aviso que le era imposible por temas de la facultad. Tenían una teoría de que era mejor si trabajan sólo hombres, para evitar el conventillo, cuando tomé confianza una noche en un after office les dije que eran todos asquerosamente machistas, en ese momento se descostillaron de la risa, pero me terminaron dando la razón.
El pago era realmente mínimo, y entré avisando que no tenía ningún tipo de experiencia pero que tenía muchas ganas de aprender, además de querer ir haciendo un camino de a poco dentro del mundo de la abogacía. Me pusieron a prueba unas semanas, para ver si no encontraban otro chico, pero después estaban todos contentos conmigo, así que me dejaron fija. Me adoptaron como a una mas de los chicos. Desde un principio además de hacer las tareas específicas de secretaria, también prestaba atención a que la sala de recepción siempre esté limpia y presentable, que en el baño no falte el papel higiénico ni el jabón y la toalla este limpia, además de los insumos mínimos de cocina como el té, café y la yerba para el mate, aunque mucho no se tomaba.
Gastón fue con el que me lleve mejor desde un principio, el que mas paciencia me tenía, me impulsaba a hacer las cosas solas para aprender sin importar las primeras equivoaciones, además de ser el único con el que podía compartir unos mates. Se enganchó con una de mis amigas en uno de mis cumpleaños y se pusieron de novios al poquito tiempo, yo chocha de la vida. Me encanta hacer de celestina. Me enamoré de esa pareja desde el día uno.
Victor ya estaba casado cuando arranque a trabajar, siempre fue el mas serio de los cuatro, en el estudio lo veía consumido en libros, en la computadora o arriba de los expedientes, me regaló códigos y un par de tratados de derecho administrativo, que era a lo que se dedicaba él en particular y lo que mas me gustaba, la esposa es profesora de gimnasio, una rubia que cuando entra a cualquier lado casi que literalmente parte la tierra, además de tener una personalidad chispeante, mucha actitud. y Ezequiel es el típico soltero con una buena posición económica que se puede llevar el mundo por delante, era con el que menos relación tenía, principalmente porque llegaba cerca del medio día cuando yo ya me estaba yendo.
Hicimos una pequeña comunidad, con el tiempo se fueron incorporando otros abogados y estudiantes como yo, todos teníamos entre veinte y treinta años. Era casi imposible no armar lazos con la gente que trabajas durante tres años, sobretodo porque no teníamos tanta diferencia de edad, y la facultad parece que realmente nos corta a todos con la misma tijera.
Así pasaba mis días, entre la facu, el estudio, salidas con amigas, mucho gimnasio, historias que nunca llegaban a nada, visitas de Mamá y Papá por lo menos una vez cada dos meses.
Conocía a varios de los amigos de mis jefes, pero de Federico nunca había escuchado.
Ya en la cama, repasé mentalmente el cumpleaños de Julian hace dos meses, Emilia, su futura esposa, había organizado una fiesta sorpresa en un resto-bar del centro de la ciudad. Yo llegué tarde. Ese sábado me levanté temprano para estudiar y hacer un poco de apuntes, me sentía inquieta, la noche anterior había tenido una cita pésima con un amigo de un compañero de la facu que conocí por casualidad en una fiesta de fin de cuatrimestre, así que para borrar semejante fiasco, fui a correr al parque dos horas, y después de una ducha reparadora fui a merendar con una amiga de la infancia, que también se vino a estudiar a la docta, Elina. Cuando volví a casa sólo quería dormir un rato antes de salir, nunca sentí el despertador y me termine levantando a las doce de la noche. Me cambié y partí para la fiesta.
Llegué cerca de las dos de la mañana, estaba toda la gente del estudio, mas un montón de amigos de Julian y de Emilia, supongo. Flor había ido con Gastón, así que mi noche transcurrió hablando con ella y Tamara, la secretaria del estudio de la tarde, cerca de las cinco de la mañana me volví a casa.
No recuerdo haberlo visto a Federico, era un tipo difícil de olvidar, tenía rasgos masculinos muy finos, el típico tipo por el que típicamente me sentiría atraída.
Me di un baño largo, larguísimo, el día había sido totalmente agotador. Cumplí mi ritual post baño, crema hidratante en la piel, crema para el pelo, loción en la cara para mantener la piel fresca, pijama, preparar la ropa para mañana y a la cama con un libro y la tableta de chocolate.
Busque el celular que después de la solicitud de amistad no quise tocar, no quise sucumbir a la tentación de abrir el facebook en el teléfono así que lo deje de lado.
Seguían las notificaciones del BBm y whatsapp, eran la mayoría de mis amigas y uno de Julian, uno de mis jefes, el que se casa el sábado, que decía, "tengo un amigo que cree haberte acosado esta tarde en una librería, no te preocupes que es buen tipo ;)". Tuve que leer el mensaje varias y todavía seguía perpleja.
Empecé a trabajar en el estudio hace tres años, mi amiga Pilar, tenía un amigo que se había recibido hace un año y había puesto un estudio jurídico con tres socios. Necesitaban una secretaria, pago mínimo, cinco horas de lunes a viernes, en un principio era sólo temporal, unas semanas como mucho. Acepte encantada.
Hubieron varias historias entre ellos y alguna de mis amigas, yo siempre trate de mantener las formas, me acordaba siempre de mi abuela, donde se come, no se caga me decía.
Cuando arranqué a trabajar eran cuatro abogados, Julian, Gastón, Victor y Ezequiel, todos hijos de abogados reconocidos que se estaban forjando su propio camino pero que ya venían con una base de clientes importantes. En un principio iban a contratar a un chico, pero unas semanas antes aviso que le era imposible por temas de la facultad. Tenían una teoría de que era mejor si trabajan sólo hombres, para evitar el conventillo, cuando tomé confianza una noche en un after office les dije que eran todos asquerosamente machistas, en ese momento se descostillaron de la risa, pero me terminaron dando la razón.
El pago era realmente mínimo, y entré avisando que no tenía ningún tipo de experiencia pero que tenía muchas ganas de aprender, además de querer ir haciendo un camino de a poco dentro del mundo de la abogacía. Me pusieron a prueba unas semanas, para ver si no encontraban otro chico, pero después estaban todos contentos conmigo, así que me dejaron fija. Me adoptaron como a una mas de los chicos. Desde un principio además de hacer las tareas específicas de secretaria, también prestaba atención a que la sala de recepción siempre esté limpia y presentable, que en el baño no falte el papel higiénico ni el jabón y la toalla este limpia, además de los insumos mínimos de cocina como el té, café y la yerba para el mate, aunque mucho no se tomaba.
Gastón fue con el que me lleve mejor desde un principio, el que mas paciencia me tenía, me impulsaba a hacer las cosas solas para aprender sin importar las primeras equivoaciones, además de ser el único con el que podía compartir unos mates. Se enganchó con una de mis amigas en uno de mis cumpleaños y se pusieron de novios al poquito tiempo, yo chocha de la vida. Me encanta hacer de celestina. Me enamoré de esa pareja desde el día uno.
Victor ya estaba casado cuando arranque a trabajar, siempre fue el mas serio de los cuatro, en el estudio lo veía consumido en libros, en la computadora o arriba de los expedientes, me regaló códigos y un par de tratados de derecho administrativo, que era a lo que se dedicaba él en particular y lo que mas me gustaba, la esposa es profesora de gimnasio, una rubia que cuando entra a cualquier lado casi que literalmente parte la tierra, además de tener una personalidad chispeante, mucha actitud. y Ezequiel es el típico soltero con una buena posición económica que se puede llevar el mundo por delante, era con el que menos relación tenía, principalmente porque llegaba cerca del medio día cuando yo ya me estaba yendo.
Hicimos una pequeña comunidad, con el tiempo se fueron incorporando otros abogados y estudiantes como yo, todos teníamos entre veinte y treinta años. Era casi imposible no armar lazos con la gente que trabajas durante tres años, sobretodo porque no teníamos tanta diferencia de edad, y la facultad parece que realmente nos corta a todos con la misma tijera.
Así pasaba mis días, entre la facu, el estudio, salidas con amigas, mucho gimnasio, historias que nunca llegaban a nada, visitas de Mamá y Papá por lo menos una vez cada dos meses.
Conocía a varios de los amigos de mis jefes, pero de Federico nunca había escuchado.
Ya en la cama, repasé mentalmente el cumpleaños de Julian hace dos meses, Emilia, su futura esposa, había organizado una fiesta sorpresa en un resto-bar del centro de la ciudad. Yo llegué tarde. Ese sábado me levanté temprano para estudiar y hacer un poco de apuntes, me sentía inquieta, la noche anterior había tenido una cita pésima con un amigo de un compañero de la facu que conocí por casualidad en una fiesta de fin de cuatrimestre, así que para borrar semejante fiasco, fui a correr al parque dos horas, y después de una ducha reparadora fui a merendar con una amiga de la infancia, que también se vino a estudiar a la docta, Elina. Cuando volví a casa sólo quería dormir un rato antes de salir, nunca sentí el despertador y me termine levantando a las doce de la noche. Me cambié y partí para la fiesta.
Llegué cerca de las dos de la mañana, estaba toda la gente del estudio, mas un montón de amigos de Julian y de Emilia, supongo. Flor había ido con Gastón, así que mi noche transcurrió hablando con ella y Tamara, la secretaria del estudio de la tarde, cerca de las cinco de la mañana me volví a casa.
No recuerdo haberlo visto a Federico, era un tipo difícil de olvidar, tenía rasgos masculinos muy finos, el típico tipo por el que típicamente me sentiría atraída.
22 de octubre de 2012
Parte I
No veía la hora de que se termine ese jueves tan de mierda.
La mañana había arrancado medio complicada en el estudio, uno de mis jefes se casa este sábado y anda tan alterado que se olvida donde deja los expedientes judiciales, tarea por supuesto, que me toca a mi remediar, sin mencionar que estábamos a diez de mes y fueron la mayoría de los clientes de los edificios que administramos a pagar las expensas correspondientes, sin antes reprochar hasta el último centavo de la boleta, yo contestando muy educadamente siempre, si señora/señor, pero fíjese que el gasto es utilizado para tal y cual cosa.
La tarde transcurrió sin prisa y sin pausa en las primeras horas de cursado. Lo peor fue tener que soportar después de las cuatro de la tarde a el único profesor que en cinco años de carrera consigue irritarme con sus comentarios tan poco felices. Doy gracias porque esa clase sólo dura dos horas. Fui feliz cuando dijo -bueno alumnos, eso es todo por hoy, los veo la semana que viene. Respire profundo cerré el cuaderno y salí corriendo de la clase, todavía tenía que ir al centro a comprar algo para el casamiento, todos los del estudio estábamos invitados y la verdad no tenía que ponerme.
Una hora y media después, cansada de caminar y revolver negocios sin encontrar nada, me topé, con la que hasta el momento, es mi librería preferida en esta ciudad que me acoge hace tanto. Es una mezcla entre libros nuevos y usados, con grandes canastos en el medio del local con libros de bolsillos a precios increíbles, mire el reloj y me dí cuenta que tenía media hora, manos a la obra me dije.
A penas entre, vi que había un tipo que se quedó mirándome, no habrá tenido mas de treinta años, pase al lado de él sin darle mucha importancia y fui directamente a consumirme en la sección de libros usados. Sólo sentir el olor tan particular de ese sector me dan ganas de ponerme un sillón ahí y quedarme a vivir unos días. Elegí "Colmillo Blanco", se acercaba el cumpleaños de mi Papá y sabía que si mandaba a arreglar la tapa iba a ser el regalo perfecto, al rato fui a los canastos, cada dos o tres meses cambian las promociones, la de este mes era tres libros (todos usados) por treinta pesos, repasé de a poco los títulos, hasta que encontré uno de García Marquez que no estaba en el mejor de los estados, pero todavía se dejaba manipular, encontré otro que me llamó la atención el título y cuando estaba buscando el tercero, siento que alguien me estaba mirando, levanto la vista y era el mismo que me miraba cuando entraba.
-Podría estar todo el día buscando libros murmuró, lo mire, le di una sonrisa algo tímida y seguí perdida en mi búsqueda -Buenas elecciones las tuyas insistió y esta vez captó mi atención, lo analice en dos segundos, le volvi a sonreir, pero no sabía que decirle, era alto, morocho, tez blanca, barba de no-me-afeito-hace-unos-días, unos ojos verdes espectaculares, camisa celeste muy clara y jeans, en un brazo unos libros y en el otro unos tubos finitos, parecidos a esos que usan los arquitectos para sus planos, cómo se llaman esos tubos me quede pensando mientras me hacía la que seguía prestando atención a los libros.
-Venís de la facu? me preguntó haciendo un gesto con la cabeza señalando la carpeta enorme que estaba sosteniendo.
-Si, le contesto con voz firme y algo seca.
-Ah, mira vos... me dice y agacha la cabeza.
La situación me estaba incomodando, que quería este tipo?. Encontré el tercer libro y me estaba alejando de los canastos cuando lo siento atrás mio.
-Discúlpame, no te quiero molestar, pero te gustaría ir a tomar un café? Hay un bar acá a la vuelta que esta bueno.
Lo miro con la boca casi abierta, mi yo racional no podía creer la caradures de este tipo! Es que ahora está de moda andar de levante por las librerías?, mientras que el ángel endemoniado que tengo adentro se reía y me decía no seas hipócrita que te encanta este tipo, se te cayó la bombacha a penas lo viste bien!
-No - le digo tratando de esconder cualquier tono que podía llegar a ser sugerente de mi parte- estoy apurada.
Me sonríe - Me podés decir tu nombre por lo menos? Yo soy Federico Mazzal.
Abro un poco mas los ojos sin contestarle nada por unos segundos y creo que se da cuenta de mi incomodidad, entonces la remata en un tono de voz que reflejaba diversión total, a expensas de mi cara supongo - Probablemente si ahora estuviéramos en un boliche ya estarías tomando un trago conmigo.
Y me dí cuenta, no sólo es caradura, sino también tiene un ego que me encantaría bajarlo de un ondazo.
Me rio sarcásticamente - Pero no estamos en un boliche, esto es una librería- alzo el dedo y hago un círculo como diciendo mira a tu alrededor- Y, no estés tan seguro que estaría tomando algo con vos.
Doy un paso adelante.
-Por qué no? suelta
-Porque no - le contesto sin mas pero es imposible ocultar mi humor en esta situación tan fuera de lo común.
-Bueno, sólo te pido tu nombre, te juro que no soy un acosador, ni un loco suelto. Me intriga saber tu nombre desde que cruzaste la puerta.
-Mía Parmiggiani- lo digo y me doy cuenta que metí la pata.
-Un placer Mia- me dice.
Sigo caminando, llego a la caja, el está atrás mio, miro el reloj otra vez, llego justo a la última clase de spinning pienso. Pago y me voy sin mirar atrás.
Que tipo raro pienso mientras me volvía a casa, mi yo racional me incitaba a mirar al costado una vez por cada cuadra para ver que no me esté siguiendo, mi ángel endemoniado me decía tenes que dejar la ciencia ficción de la televisión, el tipo estaba buenísimo no? Comentario que, mi yo racional sabiamente suprimió.
Llegué al departamento, tire la bolsa de los libros, me cambie y me fui al gimnasio.
Una hora después, terminada la clase de spinning con el cuerpo agotado, pasé por el chino sabiendo que en casa no tenía nada para comer. Saqué el BlackBerry del bolsillo del buzo y llame a Mamá y Papá para ver cómo andaban, siendo hija única la decisión de venir a estudiar tan lejos de mis pagos nos costó a los tres y la llamada diaria antes de dormir es nuestra forma de mantenernos cerca. Compré una ensalada de hojas verdes, pan y un yogur para el desayuno del otro día, estaba por pagar y no me pude resistir a los chocolates que estaban al lado de la caja, busqué el almendrado y lo sume a la lista.
La charla con Mamá fue corta, cuando corté el celular me mostraba un par de notificaciones del facebook, whatsapp y el bbm, esperar hasta llegar a casa para ver todo.
Prendí la tele y la compu, a la ensalada le puse una lata de atún y me senté a comer en el sillón.
Cuando abro el facebook casi me atraganto con un pedazo de lechuga. Federico Mazal me pedía autorización de amistad, y lo peor es que teníamos siete amigos en común.
Me fije primero en los amigos en común, los chicos del estudio, quería que me tragara la tierra en ese preciso momento, chequee su perfil, fotos de él, solo, con la familia, con los amigos, de viaje, con unos planos. Cada foto que pasaba iba abriendo mas lo ojos, -por diorrr, esta demasiado bueno! grite mas alto que la tele y la música.
Apagué la compu y seguí comiendo tratando de olvidarme de esa solicitud...
La mañana había arrancado medio complicada en el estudio, uno de mis jefes se casa este sábado y anda tan alterado que se olvida donde deja los expedientes judiciales, tarea por supuesto, que me toca a mi remediar, sin mencionar que estábamos a diez de mes y fueron la mayoría de los clientes de los edificios que administramos a pagar las expensas correspondientes, sin antes reprochar hasta el último centavo de la boleta, yo contestando muy educadamente siempre, si señora/señor, pero fíjese que el gasto es utilizado para tal y cual cosa.
La tarde transcurrió sin prisa y sin pausa en las primeras horas de cursado. Lo peor fue tener que soportar después de las cuatro de la tarde a el único profesor que en cinco años de carrera consigue irritarme con sus comentarios tan poco felices. Doy gracias porque esa clase sólo dura dos horas. Fui feliz cuando dijo -bueno alumnos, eso es todo por hoy, los veo la semana que viene. Respire profundo cerré el cuaderno y salí corriendo de la clase, todavía tenía que ir al centro a comprar algo para el casamiento, todos los del estudio estábamos invitados y la verdad no tenía que ponerme.
Una hora y media después, cansada de caminar y revolver negocios sin encontrar nada, me topé, con la que hasta el momento, es mi librería preferida en esta ciudad que me acoge hace tanto. Es una mezcla entre libros nuevos y usados, con grandes canastos en el medio del local con libros de bolsillos a precios increíbles, mire el reloj y me dí cuenta que tenía media hora, manos a la obra me dije.
A penas entre, vi que había un tipo que se quedó mirándome, no habrá tenido mas de treinta años, pase al lado de él sin darle mucha importancia y fui directamente a consumirme en la sección de libros usados. Sólo sentir el olor tan particular de ese sector me dan ganas de ponerme un sillón ahí y quedarme a vivir unos días. Elegí "Colmillo Blanco", se acercaba el cumpleaños de mi Papá y sabía que si mandaba a arreglar la tapa iba a ser el regalo perfecto, al rato fui a los canastos, cada dos o tres meses cambian las promociones, la de este mes era tres libros (todos usados) por treinta pesos, repasé de a poco los títulos, hasta que encontré uno de García Marquez que no estaba en el mejor de los estados, pero todavía se dejaba manipular, encontré otro que me llamó la atención el título y cuando estaba buscando el tercero, siento que alguien me estaba mirando, levanto la vista y era el mismo que me miraba cuando entraba.
-Podría estar todo el día buscando libros murmuró, lo mire, le di una sonrisa algo tímida y seguí perdida en mi búsqueda -Buenas elecciones las tuyas insistió y esta vez captó mi atención, lo analice en dos segundos, le volvi a sonreir, pero no sabía que decirle, era alto, morocho, tez blanca, barba de no-me-afeito-hace-unos-días, unos ojos verdes espectaculares, camisa celeste muy clara y jeans, en un brazo unos libros y en el otro unos tubos finitos, parecidos a esos que usan los arquitectos para sus planos, cómo se llaman esos tubos me quede pensando mientras me hacía la que seguía prestando atención a los libros.
-Venís de la facu? me preguntó haciendo un gesto con la cabeza señalando la carpeta enorme que estaba sosteniendo.
-Si, le contesto con voz firme y algo seca.
-Ah, mira vos... me dice y agacha la cabeza.
La situación me estaba incomodando, que quería este tipo?. Encontré el tercer libro y me estaba alejando de los canastos cuando lo siento atrás mio.
-Discúlpame, no te quiero molestar, pero te gustaría ir a tomar un café? Hay un bar acá a la vuelta que esta bueno.
Lo miro con la boca casi abierta, mi yo racional no podía creer la caradures de este tipo! Es que ahora está de moda andar de levante por las librerías?, mientras que el ángel endemoniado que tengo adentro se reía y me decía no seas hipócrita que te encanta este tipo, se te cayó la bombacha a penas lo viste bien!
-No - le digo tratando de esconder cualquier tono que podía llegar a ser sugerente de mi parte- estoy apurada.
Me sonríe - Me podés decir tu nombre por lo menos? Yo soy Federico Mazzal.
Abro un poco mas los ojos sin contestarle nada por unos segundos y creo que se da cuenta de mi incomodidad, entonces la remata en un tono de voz que reflejaba diversión total, a expensas de mi cara supongo - Probablemente si ahora estuviéramos en un boliche ya estarías tomando un trago conmigo.
Y me dí cuenta, no sólo es caradura, sino también tiene un ego que me encantaría bajarlo de un ondazo.
Me rio sarcásticamente - Pero no estamos en un boliche, esto es una librería- alzo el dedo y hago un círculo como diciendo mira a tu alrededor- Y, no estés tan seguro que estaría tomando algo con vos.
Doy un paso adelante.
-Por qué no? suelta
-Porque no - le contesto sin mas pero es imposible ocultar mi humor en esta situación tan fuera de lo común.
-Bueno, sólo te pido tu nombre, te juro que no soy un acosador, ni un loco suelto. Me intriga saber tu nombre desde que cruzaste la puerta.
-Mía Parmiggiani- lo digo y me doy cuenta que metí la pata.
-Un placer Mia- me dice.
Sigo caminando, llego a la caja, el está atrás mio, miro el reloj otra vez, llego justo a la última clase de spinning pienso. Pago y me voy sin mirar atrás.
Que tipo raro pienso mientras me volvía a casa, mi yo racional me incitaba a mirar al costado una vez por cada cuadra para ver que no me esté siguiendo, mi ángel endemoniado me decía tenes que dejar la ciencia ficción de la televisión, el tipo estaba buenísimo no? Comentario que, mi yo racional sabiamente suprimió.
Llegué al departamento, tire la bolsa de los libros, me cambie y me fui al gimnasio.
Una hora después, terminada la clase de spinning con el cuerpo agotado, pasé por el chino sabiendo que en casa no tenía nada para comer. Saqué el BlackBerry del bolsillo del buzo y llame a Mamá y Papá para ver cómo andaban, siendo hija única la decisión de venir a estudiar tan lejos de mis pagos nos costó a los tres y la llamada diaria antes de dormir es nuestra forma de mantenernos cerca. Compré una ensalada de hojas verdes, pan y un yogur para el desayuno del otro día, estaba por pagar y no me pude resistir a los chocolates que estaban al lado de la caja, busqué el almendrado y lo sume a la lista.
La charla con Mamá fue corta, cuando corté el celular me mostraba un par de notificaciones del facebook, whatsapp y el bbm, esperar hasta llegar a casa para ver todo.
Prendí la tele y la compu, a la ensalada le puse una lata de atún y me senté a comer en el sillón.
Cuando abro el facebook casi me atraganto con un pedazo de lechuga. Federico Mazal me pedía autorización de amistad, y lo peor es que teníamos siete amigos en común.
Me fije primero en los amigos en común, los chicos del estudio, quería que me tragara la tierra en ese preciso momento, chequee su perfil, fotos de él, solo, con la familia, con los amigos, de viaje, con unos planos. Cada foto que pasaba iba abriendo mas lo ojos, -por diorrr, esta demasiado bueno! grite mas alto que la tele y la música.
Apagué la compu y seguí comiendo tratando de olvidarme de esa solicitud...
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